domingo, 30 de julio de 2017

CIENCIA, MÉTODO, HIPÓTESIS. TP9



INTRODUCCIÓN: CARACTERÍSTICAS DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO.

El conocimiento científico es:
a)    Comunicable: tiene que poder ser trasmitido a otros, esto es, ser público, no puede limitarse a una experiencia privada, de la que no se pueda hablar.
b)    Sistemático: consta de teorías que son conjuntos coherentes de proposiciones de distinto nivel de generalidad relacionadas entre sí de modo de garantizar la deducibilidad de algunas a partir de otras.
c)     Metódico: requiere una planificación adecuada; sobre la base de ciertos conocimientos que ya se poseen, se debe seguir ciertos pasos para adquirir conocimientos nuevos.
d)    Verificable o contrastable: toda proposición científica tiene que poder ponerse a prueba para que se pueda establecer, con fundamentos, su verdad. Esta prueba podrá ser, a su vez, demostrativa o empírica, según el tipo de ciencia de que se trate.
e)    Preciso: los enunciados científicos son formulados en los términos más exactos que sea posible hallar.
CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS

CIENCIAS FORMALES
CIENCIAS FÁCTICAS
objetos
IDEALES (no existen como tales en la realidad). Atemporales
REALES: hechos (factum) o fenómenos. Temporales
enunciados
Relacionados entre signos sin referentes reales
Relaciones entre signos y referentes reales.
Modo de poner a prueba los enunciados
Demostración
Observación y/o experimentación.
Criterio de verdad
Coherencia entre las proposiciones
Correspondencia entre las proposiciones y estados de cosas en la realidad.

TRABAJO PRACTICO
1)    Explicar la siguiente afirmación: las ciencias formales son sistemas axiomáticos.
2)    ¿Qué es una demostración en ciencias formales? Explicar términos definidos y términos primitivos.
3)    Explicar las tres propiedades de los sistemas axiomáticos: consistencia, independencia y fertilidad.
4)    ¿Cuál es el método que utilizan las ciencias fácticas?
5)    Defina los siguientes conceptos y elabore un breve texto que los relacione: método, hipótesis, contrastar, observar, experimentar, refutar.
6)    ¿Qué es una teoría? ¿cuáles son sus requisitos metodológicos?
7)    Explicar la siguiente afirmación: las teorías buscan sobre todo explicar y/o predecir. (diferencie ambos conceptos).
8)    ¿Cuál es la diferencia entre una predicción científica y una profecía?
9)    Definir cada uno de los siguientes conceptos y elaborar un texto que los relacione: ciencia, técnica y tecnología.

domingo, 25 de junio de 2017

RAZONAMIENTO Y ARGUMENTACIÓN T.P.7


RAZONAMIENTO Y ARGUMENTACIÓN. TP 8
Razonamiento: conjunto de proposiciones relacionadas de tal manera que una de ellas, llamada conclusión se infiere de otras llamadas premisas.
La lógica es la disciplina que se ocupa de definir y establecer las normas que rigen la coherencia del pensamiento. Le preocupa que razonemos incorrectamente, lo cual sucede con bastante frecuencia cuando caemos en contradicción. La lógica dedica sus esfuerzos en tratar que esto no ocurra.
Ejemplo de razonamiento incoherente: Todo deporte violento engendra agresividad, el boxeo es un deporte violento, por lo tanto, no engendra agresividad. Esta conclusión no guarda coherencia por lo tanto será llamado razonamiento inválido o incorrecto.
La argumentación no nos convence porque está construida sobre la base de un razonamiento en el que la conclusión no es consecuencia lógica de las premisas, sin importar que estemos o no de acuerdo con lo que se afirma. En las malas consecuencias no se respeta la relación de implicación según la cual una conclusión es la consecuencia lógica de la o las premisas que la anteceden.
Actividad: identifica las implicaciones que van armando la coherencia argumentativa. Úsalas para reescribir en forma sintética el argumento.
¿Quién le teme a la eugenesia?
No ha pasado mucho tiempo desde que, al tener conocimiento de la clonación de un ovino, la humanidad ha dado muestra de síndromes sobre manera angustiosos, que se traducían en gritos de alarma, demandas de un control más severo de la ciencia, profecías acerca de un universo de caras repetidas,etc, etc
Pero desde hace varios años, y hasta hace poco, se practicaban en Suecia selecciones rigurosas, tratando de volver ineptos para la reproducción a todos los seres humanos que presentaran algún defecto.
Es opinión generalizada que el ejemplo más inquietante de selección eugenésica fue la que propuso el nazismo, que, además, estaba apoyado en una elaborada teoría de la superioridad de la raza germánica y, por lo tanto, se proponía como modelo integral, tanto fuese en el plano teórico como en el práctico.
¿Cuánto tiempo tuvo Hitler para consagrarse a la selección de una raza elegida? Por más que hubiera trabajado horas extra, no habría alcanzado completar su proyecto.
Ahora nos informamos de que, en cambio, en Suecia han dispuesto de varias décadas.
Sería un error decir que los suecos son peores que los demás, pero tampoco se puede aseverar que representan una raza elegida, hecha de esa condición de sucesivos experimentos selectivos. Cuando son altos, rubios, bellos y despiertos lo son porque ya lo eran sus antepasados vikingos, porque viven un clima estimulante, porque van asiduamente al gimnasio, porque comen excelente salmón, porque el vodka “Absolut” es, a mi juicio, mejor que el de Rusia. Pero habrían continuado así aunque alguno de sus médicos no hubiesen esterilizado a los individuos con cualquier imperfección física.
Este episodio demuestra, pues, que la eugenesia no es una ciencia, y que construir una raza Exige qbecerro clonado, que a lo sumo dará bifes más jugosos, pero nunca escribirán La divina comedia, aunque lo manden a la universidad.
Umberto Eco, La Eugenesia no es una ciencia exacta
Diario La Nación 14/12/1997
DISTINTOS TIPOS DE RAZONAMIENTOS:
DEDUCTIVO: exige que la conclusión se infiere necesariamente de las premisas. Necesario quiere decir que es así y no puede ser de otra manera. Si las premisas son verdaderas la conclusión forzosamente es verdadera por la forma lógica del razonamiento.
Ejemplo: Todo triángulo es una figura geométrica. El equilátero es un triángulo. Por lo tanto, el equilátero es una figura geométrica.
INDUCTIVO: la conclusión no se infiere necesariamente de las premisas. Por lo tanto la supuesta verdad de las premisas no asegura la verdad de la conclusión.
Ejemplo: el cisne 1 es blanco, el cisne 2 es blanco, el cisne 3 es blanco, el cisne 4 es blanco, el cisne 5 es blanco; por lo tanto, todos los cisnes son blancos.
ANALOGÍA: lleva a una conclusión sobre la base de semejanzas entre dos o más objetos. Ciertos rasgos comunes a dos o más objetos y la presencia de otro rasgo en uno o más de ellos llevan a concluir que el o los objetos restantes presentan también el mismo rasgo.
Ejemplo: la selva y la sociedad humana presentan los siguientes rasgos: lucha por conquistar un lugar, desprecio por los débiles, supremacía del más fuerte. La selva tiene además una legalidad natural que la mantiene en un delicado equilibrio. Por lo tanto, la sociedad humana, debe tener también una legalidad natural que la mantiene en delicado equilibrio.
COMPARACIÓN DE LOS TRES TIPOS DE RAZONAMIENTO.
El razonamiento deductivo funda su validez en formas lógicas que aseguran la necesidad o forzosidad de sus conclusiones. Pero…sus conclusiones no agregan nada nuevo que no haya sido dicho ya por las premisas y que no surja de la forma coherente en que estas se enlazan.
El razonamiento inductivo funda su validez en una forma lógica. Además como la enumeración es siempre incompleta, su garantía de validez es escasa. Se mantiene en el nivel de probabilidad. Pero…sus conclusiones son generalizaciones de gran utilidad científica hasta tanto puedan ser rechazadas y reemplazadas por otras.
El razonamiento por analogía no funda su validez en una forma lógica. Se mantiene en el nivel de la sospecha, entendida como una suposición apoyada en una reiteración de la semejanza. Pero…la posibilidad a la que hace referencia la conclusión sirve para guiar el trabajo científico, aunque en el caso de que tal semejanza lleve a un rasgo inexistente.
ACTIVIDAD: mencionar qué tipo de razonamiento predomina en cada fragmento. Justificar por qué se trata del razonamiento mencionado. Extraer del texto aquellos términos que pueden considerarse como propios de cada uno de los razonamientos hallados.
RAZONAMIENTO BAJO LA LUPA.
Los cálculos aritméticos o algebraicos son, por naturaleza, fijos y determinados. Una vez aceptados ciertos datos, producen ciertos resultados de un modo necesario e inevitable.
Estos resultados no dependen de nada ni sufren la influencia de nada más que de los datos previamente aceptados. Y la solución por resolver marcha, o mejor, debería marchar hacia la solución final por una serie de puntos infalibles que no son susceptibles de cambio alguno ni están sometidos a ninguna modificación. Después de admitir eso, podemos fácilmente concebir la posibilidad de construir una pieza mecánica que, tomando como base los datos de la cuestión por resolver, prosiga sus movimientos, por complejos que se los suponga, no han podido ser concebidos más que finitos y determinados.
Edgar Alan Poe. “El ajedrecista de Maelzel”.
Hay en el mundo animal una individualidad que se produce fuera de toda combinación de órganos. Ahora bien, es idéntica a la de las sociedades que hemos llamado segmentarias. No sólo el plan de estructura es evidentemente el mismo, sino que la solidaridad es de igual naturaleza. En efecto, como las partes que componen una colonia animal se hallan unidas mecánicamente unas a otras, no pueden obrar más que en conjunto, por lo menos, mientras permanezcan unidas. La actividad aquí es colectiva. En una sociedad de pólipos, como todos los estómagos se unen y se comunican, un individuo no puede comer sin que otros coman; es, dice Pierrier, el comunismo en toda la acepción de la palabra. Un miembro de la colonia, sobre todo cuando es flotante, no puede contraerse sin precipitar en su movimiento a los pólipos a que está unido, y el movimiento se comunica de vecino a vecino.
Emile Durkheim, La división del trabajo social
Arago observó que al suspender una aguja magnética de un hilo de seda y ponerla en vibración, la aguja volvía más rápidamente al estado de reposo cuando era suspendida sobre una plancha de cobre que en caso contrario. En ambos casos había dos causas por las cuales la aguja debía detenerse finalmente: la resistencia del aire, que se opone y por último destruye todos los movimientos que se efectúan en él. Y la falta de movilidad perfecta al hilo de seda. Pero el efecto de estas causas era muy bien conocido por las observaciones realizadas en ausencia del cobre, por lo cual, admitido y descontado ese efecto aparecía un fenómeno residual en el hecho de que el cobre mismo ejerciera una acción de retardo.
Este hecho, una vez comprobado, condujo rápidamente al conocimiento de una clase de relaciones nuevas e inesperadas.


John Stuart Mill, Sistema de lógica

UNIDAD III. LA LÓGICA. TP 6

La lógica estudia la estructura del razonamiento.
El lenguaje es básicamente un sistema de símbolos. Hay distintos tipos de lenguajes pero: artes, ciencias, etc; pero todos coinciden en ser simbólicos.
Lenguaje y habla.

La lengua es un conjunto de convenciones necesarias para la comunicación, independientemente de lo material, de las señales que lo componen.
La lengua es una institución social, porque el individuo no puede por sí solo inventarlo, crearlo ni modificarlo, es esencialmente colectivo.
Además es un sistema de valores constituido por cierto número de elementos, cada uno de los cuales valen por la relación que se establecen.
El habla es la parte puramente individual del lenguaje. Está constituida por las combinaciones mediante las cuáles el sujeto hablante puede utilizar códigos de la lengua con el fin de expresar su pensamiento personal; y, en segundo lugar, por los mecanismo psicofísicos que le permiten exteriorizar esas combinaciones.
Signo y símbolo.
Un signo es una entidad que remite para alguien, es así comunicación.
Símbolo: el lenguaje humano es social, se aprende. El hombre nace en un sistema simbólico donde se articula a él, lo asimila y aprende a través primero de su familia y luego de su escuela. El hombre es un ser cultural, esa es su característica que lo diferencia de los otros seres vivos: se expresa por un lenguaje simbólico en la cultura, en la religión.
-Clasificación de los signos:
a) índice: signos naturales, es cuando un signo remite de manera natural a otra cosa. Relación causa-efecto concreta. Ejemplo “humo”-fuego.
b) señales: indica un hecho. Ejemplo: timbre en la escuela- recreo.
c) símbolo: permiten evocar situaciones, emociones, objetos ausentes y así comunicarnos. Son conductas sociales de conocimiento, comunicación, comprensión de conocimientos que permiten compartir entre humanos un mundo mental emocional.
Lenguaje formal. Natural y técnico.
a)    Lenguaje natural: son aquellos constituidos históricamente como el castellano, el inglés, etc y sometidos continuamente a modificaciones. Tienen reglas que establecen ciertas correcciones e incorrecciones que permiten determinar las expresiones sintácticas correctas y las que no lo son.
b)   Lenguajes formales: son el lenguaje de la lógica y de la matemática que están rigurosamente constituidos.
c)    Lenguajes técnicos: son derivados de los naturales pero con palabras definidas estrictamente para un campo científico o técnico determinado.
Usos del lenguaje:
a)    Uso informativo: utiliza expresiones que declaran y predican su verdad o su falsedad. Ejemplo: definiciones del diccionario.
b)   Uso directivo: su objetivo es lograr una conducta, no es verdadero ni falso. Son órdenes,
c)    Uso expresivo: expresan sentimientos y emociones
d)    Uso operativo: es de los detalles formales: sellos, documentos, firmas, encabezados etc.
e)    Uso mixto: cuando en un texto podemos encontrar más de una función. Ejemplo: leemos una noticia que nos informa pero que a la vez nos produce una emoción.
Semiótica:
Es la disciplina que estudia los signos en general. Divisiones:
1)    Sintaxis: estudia las relaciones entre los símbolos de un lenguaje con independencia de su significado y uso. Es el aspecto formal del lenguaje, es propia de cada idioma.
2)    Semántica: estudia lo referente a su significado o sea a la relación entre los símbolos y lo que ellos designan. La ambigüedad y vaguedad también es estudiada. En el lenguaje podemos encontrar palabras ambiguas y vagas, para eso es necesario utilizar las definiciones y contextualizar u uso. Las palabras ambiguas son las que tienen más de un significado. Las vagas son aquellas que su significado es difuso.
3)    Pragmática: estudia los efectos emotivos y sociales del lenguaje.
Definiciones:

Es la determinación de un concepto mediante la fijación de sus caracteres esenciales. Se expresa mediante un juicio, formado por un concepto sujeto, que es lo que se quiere definir y el predicado, o sea el carácter que definen al sujeto.
Tipos:
a)    Informativa: expresan el significado de una palabra
b)   Estipulativa: inventa una palabra y se asigna por decisión propia un significado; o cuando se toma una definición ya existente y se le asigna un nuevo significado.
c)    Persuasivas: tiene una parte informativa y un componente estipulativo. Ejemplo discursos políticos.
Normas generales de la definición:
1)    Debe indicar los atributos esenciales del concepto. (género próximo y diferencia específica.
2)    Lo definido no entra en la definición, o sea, no debe ser circular.
3)    La definición debe ser clara y exacta
4)    No debe ser negativa cuando puede ser afirmativa.

TRABAJO PRÁCTICO
1)   ¿Qué diferencia hay entre lengua y habla?
2)   ¿Qué diferencia hay entre índice, señal y símbolo?
3)   Decir en cada caso si es un signo natural, convencional o un símbolo:
a)   Sirena de bombero
b)   Escarapela
c)   Risa
d)   Relámpago
e)   Luz verde de un semáforo
f)    Poesía
4)   Explicar los usos del lenguaje.
5)   ¿Cuáles son las reglas que deben seguir las definiciones? ¿qué tipo de definiciones hay?



sábado, 11 de febrero de 2017

DEVENIR. TP 5



1. El devenir y la historia
En el apartado 3 se hizo referencia al problema del cambio y a la necesidad de alcanzar un conocimiento permanente de lo permanente, si se pretendía un conocimiento verdadero. Sin embargo, cuando se quiere comprender la historia y el devenir, se enfrentan problemas que conducen a una revisión del supuesto de la permanencia.
Las ciencias naturales conocen el movimiento a partir de lo fijo, de lo que no se mueve, de lo que permanece invariable, o también, de lo que permanece constante. Así, si se tienen los elementos constantes se puede determinar cualquier elemento variable siguiendo la misma ley. Por ejemplo, los problemas que se suelen plantear en algunas de las asignaturas de la escuela secundaria, como física o matemática, consisten en un cálculo particular utilizando informaciones específicas para resolver ecuaciones conocidas o fórmulas sabidas. En todos los casos, la solución consiste en aplicar una fórmula. ¿Qué significa esto? Aplicar la fórmula es subsumir lo que varía en lo constante, reducir lo cambiante a lo que no cambia (la ley expresada en la fórmula). La fórmula materializa un principio o una ley que es lo que incluye todos los casos y lo que permanece siempre fijo. Los datos particulares son las informaciones sobre cada caso, que es lo que se quiere resolver. En el conocimiento de la naturaleza se aborda el movimiento desde la perspectiva de lo inmóvil. El problema que se plantea aquí es ¿cómo sería posible un conocimiento de lo que se mueve pero dando lugar a la comprensión del movimiento? ¿Cómo sería posible comprender el movimiento mismo?
Las ciencias de la naturaleza conciben a la realidad como substancia, entendida como “algo que es en sí mismo y por sí mismo”. La substancia es lo que realmente es. La substancia puede tener distintos accidentes: cantidades, cualidades, propiedades, estar en distintas posiciones, lugares o tiempos, sufrir diversas pasiones o efectuar distintas acciones, establecer diferentes relaciones, pero todo accidente, acción o relación es de la substancia, depende de la substancia que permanece invariable en su naturaleza. Los conceptos o las ideas son los signoslingüísticos con los que se hace referencia a las cosas reales o substancias. Las ciencias de la naturaleza tienden a definir, a conceptualizar, a fijar los significados de las cosas verdaderamente reales (substancias). Así, el conocimiento verdadero (la ciencia misma) no es más que una relación entre distintos conceptos. La verdad misma es una relación entre conceptos, es decir, un juicio, una proposición.
¿Qué ocurre, en cambio, cuando se quiere comprender el cambio? La búsqueda de la comprensión del sentido de la historia, por ejemplo, llevó a Hegel y Marx a abandonar los conceptos de “naturaleza humana” y “substancia”, entendidos como una determinación fija y permanente, como “lo que es en sí y por sí mismo”. Estos autores se percataron de que lo cultural y humano no puede definirse como substancia permanente ni como naturaleza fija, sino que tiene que ser comprendido como acción. El ser humano no es otra cosa que lo que él se hace. Hegel sostiene que “la actividad es la esencia del espíritu [del ser humano, de la cultura]; [él] es su propio producto; y así es su comienzo y también su término [es decir, es movimiento, es proceso, es devenir]. Su libertad no consiste en un ser inmóvil [o permanente], sino en una continua negación de lo que amenaza anular la libertad”. Lo que caracteriza al ser humano es la acción por la cual se construye a sí mismo, es la lucha contra toda fuerza exterior que lo ate, que lo cierre o lo encadene a una naturaleza fija. En sentido afirmativo: es la lucha por afirmarse a sí mismo, por realizarse y darse una identidad, por hacerse un mundo. En sentido negativo: es la lucha para destruir toda amenaza a la libertad ya realizada. Hegel reconstruye todo el proceso histórico de la humanidad mostrando que no se deriva de una naturaleza o substancia sino que es un proceso en el cual el hombre se va haciendo e inventando.
Hegel y Marx transformaron la concepción de la ciencia al buscar comprender no las substancias sino los procesos. Para esta perspectiva, no interesa tanto decir qué son las cosas o las realidades o señalar sus atributos o las características esenciales que tienen, como conocer qué llegan a ser las cosas, o sea, interesa conocer el devenir. La realidad considerada como proceso, como devenir, es la dialéctica. Desde una perspectiva dialéctica la realidad no se piensa como lo que ya está hecho, lo que ya está dado, sino como lo que se hace, lo que deviene, lo que llega a ser.
Al afirmar que la realidad es dialéctica, se identifica la realidad con lo cambiante y lo invariante sólo es concebible como una abstracción que separa lo que es esencialmente móvil del movimiento en el que está inmerso. Sin embargo, para Hegel y Marx la ciencia no se reduce al conocimiento de las abstracciones del entendimiento, sino que ella es el conocimiento de lo que deviene. El error de las filosofías y de las ciencias anteriores ha sido -para Hegel-, suponer que más allá del movimiento había “algo” que permanecía inmóvil. Esto es lo que Platón llamaba idea, lo que los teólogos y filósofos medievales llamaron esencia, lo que los racionalistas llamaron substancia y lo que los científicos y filósofos modernos llamaron conceptos, invariantes, constantes. La respuesta de Hegel y Marx es que no hay que buscar lo permanente más allá del cambio sino en el cambio. Lo permanente en el cambio es su orden, su lógica, su estructura. Lo permanente en el cambio es la dialéctica. Con Hegel y Marx, la razón se historiza, se fluidifica, deviene, se dialectiza, no es “abstracta” sino concreta.

2. Lo negativo y la libertad
En los apartados 5 y 6 se desarrollaron algunos rasgos de las ciencias de la naturaleza o ciencias empíricas. En ellos se señaló que el conocimiento de los hechos supone un orden que posibilite la comprensión de la realidad. Se mostró también cómo la ciencia moderna, partiendo de distinción entre sujeto y objeto, explica el conocimiento “objetivo” como algo que se hace posible a partir de las facultades o capacidades del sujeto que conoce. Estas condiciones que hacen posible el conocimiento “objetivo”, impiden el conocimiento del sujeto (a menos que se lo reduzca a sus rasgos “objetivos” y se deje sin explicar lo “subjetivo”, o sea, lo propio del sujeto).
A diferencia de la ciencia moderna de la naturaleza que partía de la separación sujeto/objeto- Hegel afirma la identidad del sujeto y del objeto en la historia. El objeto deviene sujeto, la naturaleza deviene cultura. En consecuencia, el sujeto –incluido el sujeto de la ciencia- es, también, un momento de la realidad. La realidad es comprensible porque es producto de la misma actividad y de la misma lógica –más o menos desarrollada, más o menos compleja- que constituye tanto al objeto como al sujeto.
Sin embargo, Hegel distingue el plano de la realidad inmediata del de la realidad mediata o compleja. La vida y la acción cotidianas se desenvuelven dentro de la realidad inmediata, en cambio, la ciencia y la filosofía requieren el desarrollo de las mediaciones, porque su objetivo es comprender y fundamentar lo inmediato. En este sentido, el científico y el filósofo hablan de una realidad compleja, de una realidad que se ha desarrollado por la acción de los hombres en la historia y que ha sido comprendida por la acción de los científicos y los filósofos.
Se puede distinguir una dialéctica natural y una dialéctica espiritual, cultural, histórica o humana. La dialéctica de la naturaleza es un movimiento incompleto, es una dialéctica truncada, es un movimiento más pobre y más simple que el movimiento humano o cultural, porque en la naturaleza no hay superación, ya que cuando se conoce la forma o la estructura de un movimiento, de un desarrollo, ya se lo conoce todo. Por eso, como pensaban los antiguos griegos, en la naturaleza basta con lograr una descripción completa de un proceso, ya que después todos los procesos son iguales y repiten lo mismo. Los griegos también pensaban que la historia seguía las mismas leyes que la naturaleza, que el kosmos. Por eso los historiadores griegos creían que una vez que se hubiesen descrito todos los acontecimientos de un ciclo humano, los ciclos históricos iban a repetirse. Por supuesto que los ciclos de la historia son más largos que los ciclos de las estaciones o de la vida de un animal, pero bastaba con que varias generaciones hicieran una descripción de los procesos que les tocaba vivir (si esas descripciones fueran escritas en los libros, se mantuvieran para el futuro), porque después iban a poder recopilar todas las descripciones, teniendo así un conocimiento completo de la historia. Los ciclos posteriores iban a repetir el mismo proceso y las variaciones iban a ser solamente accidentales, es decir, puramente pintorescas. Serían ejemplos más o menos vistosos o llamativos, pero en lo esencial sería el mismo ciclo.
Pensaban la historia como algo semejante a lo que ocurre en el proceso de germinación de una planta: si se tienen dos plantas de la misma especie y se hace una descripción de lo que pasa con una y con la otra, el resultado va a ser el mismo. Habrá variaciones accidentales que no hacen a lo esencial (por ejemplo, si una tiene más hojas que la otra o si una creció con dos días de anticipación, o si este año floreció antes), pero el proceso es esencialmente el mismo. Esas variaciones no hacen a la estructura del desarrollo. La naturaleza es sumamente aburrida, es repetitiva, es un proceso de movimiento cuyo resultado es también el punto de partida. Si se sigue el proceso de una planta, se observa: la semilla, el proceso de germinación, el crecimiento, la aparición de las hojas, del tallo, de la corteza, las flores y los frutos. El fruto es una nueva semilla, a partir de la cual se vuelve de nuevo al comienzo. En la naturaleza los ciclos se repiten: basta con conocer la legalidad que ordena un ciclo para conocerlos todos.
Con la cultura, con lo humano, con la historia, la cosa es más compleja porque el comienzo y el fin no coinciden. En el ámbito de lo humano, de la libertad, de la cultura, hay superación o, como Hegel la llama, “sublimación”. “Superación” o “sublimación” quiere decir que en el ámbito del espíritu los procesos en su comienzo y en su fin no coinciden, si bien tienden a un movimiento circular, cíclico, el comienzo y el final están en distintos planos, ha habido una superación, una elevación. Se está en una etapa superior, en un escalón más arriba. Ocurre como en las escaleras de caracol, en las que al dar una vuelta completa se está otra vez en el mismo punto, pero no en el mismo plano, porque se está un piso más arriba o unos metros más arriba. Lo mismo ocurre con los procesos espirituales en donde el punto de partida y el resultado están en niveles diferentes. Que el nivel al que se llega sea superior significa que es más complejo, más rico, más real, más racional; en términos de Hegel: más libre. Entre el orden natural y el cultural hay una ruptura, una discontinuidad. Se puede comprender el desarrollo de la historia universal, tal como la describe Hegel, como desarrollos entre rupturas: el mundo oriental, el mundo antiguo y el mundo moderno cristiano. Cada uno de estos momentos es más libre que el anterior. En el mundo antiguo, algunos son libres, a diferencia del mundo oriental, en que sólo uno era libre. En el segundo momento se alcanza una etapa superior respecto del primer momento, y también en el tercer momento (en el mundo cristiano moderno), donde todos llegan a ser libres, se llega a una etapa superior a las dos anteriores. En los procesos históricos el desarrollo implica siempre una superación, un enriquecimiento, una mayor complejidad porque, además, cada una de las etapas por las que se pasa no excluye a la anterior sino que la incluye92. Por eso cada etapa es más rica. Si pensamos en la historia universal que describe Hegel: el mundo oriental en donde uno es libre forma parte del mundo antiguo en donde algunos son libres, ya que “uno” está incluido dentro de “algunos”, y éstos están incluidos en el mundo moderno, donde “todos” son libres, porque “algunos” están incluidos dentro de “todos” y “uno” está incluido dentro de “todos”. Es decir, cada etapa es más compleja que las anteriores y de lo más complejo se puede entender lo más simple pero no a la inversa. “Más compleja” significa que las incluye, que las integra. Desde la realización de la libertad actual, se puede entender la libertad de los antiguos o de los orientales, pero no al revés.
Este esquema permite ver también el proceso de desarrollo: todo momento de desarrollo, todo proceso dialéctico pasa por tres etapas: (1) un comienzo, un impulso, una primera situación que es el punto de partida, lo que está dado, lo natural, lo sabido o, como Hegel lo llama, lo en sí. En los estudiantes universitarios, por ejemplo, ¿qué es esto que ya está dado? Todos son ya egresados del secundario, eso ya está, eso ya lo hicieron, eso está realizado y es parte de lo que ahora son. Pero hay algo en esto que ya se es, que todavía no es aunque se tiene la capacidad de ser. Por ejemplo, pueden ser ingenieros o contadores o abogados o trabajadores sociales, y esto (no ser todavía) es lo que los impulsa a salir de eso que ya son y desarrollarse en otro aspecto que no se había desarrollado antes. (2) Éste es el segundo paso de todo movimiento dialéctico: la realización de lo que no se es todavía. (3) Y todo movimiento concluye naturalmente en la realización de ese impulso. En el ejemplo anterior: llegar a ser trabajadores sociales, sociólogos o comunicadores sociales. Éste es el resultado del proceso de desarrollo: la realización de lo que se es.
Hegel no piensa a la realidad como algo que ya está realizado sino que la realidad es lo que se llega a ser, es lo que se efectiviza, lo que se realiza. Se puede decir que no se es todavía, no se ha realizado todavía lo que se puede y en ese sentido se está “en proceso de”, pero esto puede ser dicho de toda realidad. Toda realidad está “en proceso de”, está “en camino de”, “en movimiento de”, y es ese movimiento. Para realizar eso que todavía no se es hay que dejar de ser lo que ya se es. Algunos persisten en querer seguir siendo estudiantes secundarios y, en esa medida, no llegan a ser ingenieros o trabajadores sociales; para llegar a serlo hay que dejar de ser estudiantes secundarios. No se está hablando de títulos ni de conceptos sino de realizaciones. La realización es efectivizar eso, es ser capaz de realizar una actividad. Es por eso que desde la perspectiva hegeliana la libertad no se concibe como algo que se tiene, como un título, sino que la libertad es algo que se ejerce, es algo que se hace. En la medida en que se vive como seres libres, se es libre o se va siendo libre. La libertad es lo que se realiza, es lo que se efectiviza, si no se lo puede efectivizar no se es.
3. el proceso de descentralización
El apartado 6 muestra el proceso de constitución y desarrollo de la ciencia moderna de la naturaleza. Dicho proceso está caracterizado por la oposición sujeto/objeto. En el apartadoanterior se hizo referencia a algunos de los problemas y de los límites de la noción de objetividad. En este apartado se hará otro tanto con la noción de sujeto.
El modelo de la ciencia moderna se edificó sobre la base de la concepción cartesiana del sujeto, para la cual el conocimiento y el dominio de la objetividad se fundamentan en la capacidad conciente y racional del hombre. Las modernas filosofías del sujeto desde Descartes hasta Kant y la Ilustración pusieron a la razón humana como fundamento y centro del conocimiento y de la realidad.
El siglo XX se inició signado por un radical proceso de descentralización del sujeto, emblemáticamente representado por las obras de Darwin, Marx, Nietzsche y Freud. Darwin sostenía que el hombre no derivaba de Dios en tanto Ser Creador, sino que era el producto de la evolución de las especies inferiores, de los simios. Marx había mostrado que las fuerzas productivas materiales derivadas de las necesidades, y no lo que los hombres creen o piensan, son el verdadero motor de la vida en sociedad y de la historia. Los planteos de Marx y Darwin muestran que la conciencia y la razón del sujeto están determinadas93 y se derivan de procesos “materiales” o “biológicos”. Nietzsche revelaba que los valores superiores no eran sino la expresión suprema del instinto de venganza encarnado en la rebelión de los esclavos, es decir, una inversión de los valores originarios94. Freud, apoyándose en la medicina y en la práctica psicoanalítica, sostenía que la conciencia humana, como la punta de un iceberg, no era más que un emergente superficial de las fuerzas originarias del hombre profundamente sumergidas en lo inconciente95. El movimiento surrealista, en el ámbito estético, se alimentó de esta concepción que demanda la liberación de las fuerzas del inconciente, en su crítica radical a la sociedad burguesa, defendiendo toda expresión de lo inconciente y denunciando la falsa moralidad de la sociedad de su tiempo.
Como consecuencia de estos cuestionamientos, la concepción del sujeto vigente en los cinco últimos siglos ha entrado en crisis y con ella el modelo de ciencia construido sobre esta base. El “sujeto conciente y racional” deja de ser considerado como la base y el fundamento tanto del orden social y político como del modelo científico y técnico. Por este motivo, se ha comenzado a hablar de un “sujeto sujetado” en lugar de un sujeto autónomo y racional, señalando la necesidad de abandonar las concepciones que parten los individuos soberanos para comenzar a pensar en marcos intersubjetivos, en redes complejas que constituyen diversas modalidades de subjetividad.

PARA PENSAR

1. Explique los conceptos de devenir, realidad inmediata/mediata, historia y superación.
2. ¿Cuáles son las etapas de un proceso dialéctico? Explíquelas y ejemplifique.
3. ¿A qué se llama proceso de descentralización del sujeto?


CÍRCULO HERMENÉUTICO. DIALÉCTICA. TP 4


1.El círculo hermenéutico
En los apartados anteriores de este capítulo, se hizo referencia a los rasgos constitutivos de la ciencia, partiendo de los problemas que se le fueron planteando y de las soluciones que se dieron a ellos. A partir de este apartado se irán planteando nuevos problemas a aquellas soluciones, lo que obligará a ir más allá de ellas, sin que ello implique que haya que desecharlas o ignorarlas. No se trata simplemente de suprimir lo anterior sino de alcanzar mayor complejidad.
En el apartado 2 se hizo referencia al problema del fundamento. Se dijo que la ciencia, a diferencia de la doxa u opinión, es un conocimiento fundado. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, las ciencias humanas enfrentaron una dificultad nueva derivada del descubrimiento de lamultiplicidad de las culturas y sus “visiones del mundo”. Mientras se había supuesto que la “razón” es única y la misma en todos los hombres, se podía exigir un fundamento último para todos los conocimientos, pero desde el momento en que se empezó a vislumbrar que cada cultura tiene una forma propia de ver el orden del mundo, se enfrentó el problema de decidir cuál de todas ellas debía ser considerada como “fundamental”. El resultado fue que desde la perspectiva de cada cultura, la propia “cosmovisión” era considerada la fundamental y las de las otras culturas era vista como derivada o sin fundamento. Pareciera que sólo es posible asentar el conocimiento sobre un fundamento último, suficiente o absoluto, dentro de una “cosmovisión”, dentro de una racionalidad, dentro de un paradigma o dentro de un lenguaje, pero la cuestión de justificar por qué esa cosmovisión, esa racionalidad, ese paradigma o ese lenguaje sea el mejor o el más fundado no tiene una respuesta satisfactoria, porque todas las respuestas parecen incurrir en la falacia del círculo vicioso84.
A partir de este problema, que parecía no tener solución, la hermenéutica filosófica elaboró una concepción del lenguaje y del mundo que va más allá de los supuestos del racionalismo y del logicismo85. Dicha concepción sostiene que en las cuestiones últimas es imposible alcanzar un fundamento absoluto porque siempre se incurre en un argumento circular o “círculo hermenéutico”. A continuación se presentarán algunos ejemplos de esta cuestión en distintos ámbitos del saber y en distintas épocas, que ayuden a la conceptualización del problema.
(1) El filósofo cristiano San Agustín se preguntó qué es lo fundamental la fe o la razón, a lo que respondió sentando el siguiente principio: “comprende para creer, cree para comprender”. De este principio se sigue que la fe supone cierta comprensión previa que posibilita y prepara el acto de fe, pero la fe sola no basta sino que requiere de la comprensión y el entendimiento. A su vez, la comprensión supone una fe previa sin la cual no es posible, pero la comprensión tampoco es suficiente, si no posibilita y prepara la fe. La relación entre fe y razón es, entonces, circular: se puede comenzar por cualquiera de los términos, a condición de suponer el otro. No hay, por lo tanto, un fundamento último de la razón en la fe ni de la fe en la razón. De lo anterior se deriva que no es solamente la opinión la que carece de un fundamento último, sino también la razón y la ciencia.
(2) Las ciencias sociales (en particular cuando pretenden intervenir en la realidad y transformarla, como el Trabajo Social o la Comunicación Social) enfrentan un problema semejante al tratar de resolver si hay que comenzar por “práctica” o por la “teoría”. Por un lado, desde el punto de vista de la “práctica”, se exige superar la esfera de las meras palabras y entrar en acción (lo que quiere decir: hay que dejarse de vacuidades inútiles, de planteos teóricos, y transformar la realidad social; es decir, resolver los problemas prácticos que es lo fundamental). Pero a esta posición se le objeta: “no se puede hacer sin saber antes qué hay que hacer”. La teoría es condición de la práctica. No se va más allá de los problemas ignorándolos, sino solucionándolos. Por otro lado, desde el punto de vista de la “teoría”, se exige plantear y resolver los problemas antes de actuar (lo que quiere decir: la ciencia y el saber, tienen que aportar un conocimiento que oriente la acción para que ésta sea efectiva). Pero a esta posición se le objeta: “no se puede conocer sin estar metido en la realidad, sin la práctica”. El hallar la solución de un problema teórico, no es lo mismo que solucionar el problema, pues esto últimoexige la mediación de la práctica86. La práctica es la condición del conocimiento teórico. Se presenta aquí la misma circularidad que en la relación entre fe y razón: la superación de la teoría supone la práctica y la acción práctica supone la teoría y el conocimiento.
(3) Un problema análogo se presenta cuando se quiere interpretar un texto de un autor (como los que hay al final de cada capítulo en este libro): para entender lo que dice el texto hay que comprender previamente el contexto (el pensamiento del autor, la obra que enmarca el texto particular, el lugar y la época en los que fue escrito), pero ¿cómo comprender al autor o a la obra completa? Respuesta: interpretando cada uno de los textos que compone la obra o el pensamiento del autor. La misma estructura circular: la interpretación del texto supone la comprensión del contexto y la comprensión del contexto supone la interpretación de los textos.
Los ejemplos anteriores hacen manifiesto que no toda afirmación admite un fundamento último. En consecuencia, en esos casos el círculo no es vicioso y falaz sino constitutivo. No es posible una fundamentación última o una verificación definitiva, porque los hombres son seres finitos y porque los mundos son históricos. Gadamer lo expresa muy bien cuando dice que “la interpretación es lo que ofrece la mediación nunca perfecta entre hombre y mundo”87. En todos los ejemplos dados puede verse una misma estructura circular, que es constitutiva de la forma de ser del hombre como ser existente finito. De aquí se deriva que no sea posible alcanzar un fundamento último o definitivo en ningún saber o ciencia. No se trata, por lo tanto, de un círculo vicioso porque no es posible la fundamentación última como sí lo sería en el razonamiento falaz.

2. Más allá de lo permanente: el devenir y la historia
En el apartado 3 se hizo referencia al problema del cambio y a la necesidad de alcanzar un conocimiento permanente de lo permanente, si se pretendía un conocimiento verdadero. Sin embargo, cuando se quiere comprender la historia y el devenir88, se enfrentan problemas que conducen a una revisión del supuesto de la permanencia.
Las ciencias naturales conocen el movimiento a partir de lo fijo, de lo que no se mueve, de lo que permanece invariable, o también, de lo que permanece constante. Así, si se tienen los elementos constantes se puede determinar cualquier elemento variable siguiendo la misma ley. Por ejemplo, los problemas que se suelen plantear en algunas de las asignaturas de la escuela secundaria, como física o matemática, consisten en un cálculo particular utilizando informaciones específicas para resolver ecuaciones conocidas o fórmulas sabidas. En todos los casos, la solución consiste en aplicar una fórmula. ¿Qué significa esto? Aplicar la fórmula es subsumir lo que varía en lo constante, reducir lo cambiante a lo que no cambia (la ley expresada en la fórmula). La fórmula materializa un principio o una ley que es lo que incluye todos los casos y lo que permanece siempre fijo. Los datos particulares son las informaciones sobre cada caso, que es lo que se quiere resolver. En el conocimiento de la naturaleza se aborda el movimiento desde la perspectiva de lo inmóvil. El problema que se plantea aquí es ¿cómo sería posible un conocimiento de lo que se mueve pero dando lugar a la comprensión del movimiento? ¿Cómo sería posible comprender el movimiento mismo?
Las ciencias de la naturaleza conciben a la realidad como substancia, entendida como “algo que es en sí mismo y por sí mismo”. La substancia es lo que realmente es. La substancia puede tener distintos accidentes: cantidades, cualidades, propiedades, estar en distintas posiciones, lugares o tiempos, sufrir diversas pasiones o efectuar distintas acciones, establecer diferentes relaciones, pero todo accidente, acción o relación es de la substancia, depende de la substancia que permanece invariable en su naturaleza. Los conceptos o las ideas son los signoslingüísticos con los que se hace referencia a las cosas reales o substancias. Las ciencias de la naturaleza tienden a definir, a conceptualizar, a fijar los significados de las cosas verdaderamente reales (substancias). Así, el conocimiento verdadero (la ciencia misma) no es más que una relación entre distintos conceptos. La verdad misma es una relación entre conceptos, es decir, un juicio, una proposición.
¿Qué ocurre, en cambio, cuando se quiere comprender el cambio? La búsqueda de la comprensión del sentido de la historia, por ejemplo, llevó a Hegel y Marx a abandonar los conceptos de “naturaleza humana” y “substancia”, entendidos como una determinación fija y permanente, como “lo que es en sí y por sí mismo”. Estos autores se percataron de que lo cultural y humano no puede definirse como substancia permanente ni como naturaleza fija, sino que tiene que ser comprendido como acción. El ser humano no es otra cosa que lo que él se hace. Hegel sostiene que “la actividad es la esencia del espíritu [del ser humano, de la cultura]; [él] es su propio producto; y así es su comienzo y también su término [es decir, es movimiento, es proceso, es devenir]. Su libertad no consiste en un ser inmóvil [o permanente], sino en una continua negación de lo que amenaza anular la libertad”89. Lo que caracteriza al ser humano es la acción por la cual se construye a sí mismo, es la lucha contra toda fuerza exterior que lo ate, que lo cierre o lo encadene a una naturaleza fija. En sentido afirmativo: es la lucha por afirmarse a sí mismo, por realizarse y darse una identidad, por hacerse un mundo. En sentido negativo: es la lucha para destruir toda amenaza a la libertad ya realizada. Hegel reconstruye todo el proceso histórico de la humanidad mostrando que no se deriva de una naturaleza o substancia sino que es un proceso en el cual el hombre se va haciendo e inventando.
Hegel y Marx transformaron la concepción de la ciencia al buscar comprender no las substancias sino los procesos. Para esta perspectiva, no interesa tanto decir qué son las cosas o las realidades o señalar sus atributos o las características esenciales que tienen, como conocer qué llegan a ser las cosas, o sea, interesa conocer el devenir. La realidad considerada como proceso, como devenir, es la dialéctica. Desde una perspectiva dialéctica la realidad no se piensa como lo que ya está hecho, lo que ya está dado, sino como lo que se hace, lo que deviene, lo que llega a ser.
Al afirmar que la realidad es dialéctica, se identifica la realidad con lo cambiante y lo invariante sólo es concebible como una abstracción que separa lo que es esencialmente móvil del movimiento en el que está inmerso. Sin embargo, para Hegel y Marx la ciencia no se reduce al conocimiento de las abstracciones del entendimiento, sino que ella es el conocimiento de lo que deviene. El error de las filosofías y de las ciencias anteriores ha sido -para Hegel-, suponer que más allá del movimiento había “algo” que permanecía inmóvil. Esto es lo que Platón llamaba idea, lo que los teólogos y filósofos medievales llamaron esencia, lo que los racionalistas llamaron substancia y lo que los científicos y filósofos modernos llamaron conceptos, invariantes, constantes. La respuesta de Hegel y Marx es que no hay que buscar lo permanente más allá del cambio sino en el cambio. Lo permanente en el cambio es su orden, su lógica, su estructura. Lo permanente en el cambio es la dialéctica. Con Hegel y Marx, la razón se historiza, se fluidifica, deviene, se dialectiza, no es “abstracta” sino concreta.

PARA PENSAR

1. Explique el concepto de “círculo hermenéutico” mediante ejemplos.
2. Diferencie “círculo hermenéutico” de círculo vicioso.
3. Diferencie los conceptos de “substancia” y “acción”.
 4. Explique cómo se pueden conocer los procesos.

 5. ¿Qué significa que la realidad es dialéctica?

LA CIENCIA EN LA MODERNIDAD, T.P.3


 La ciencia moderna: el problema del conocimiento de los hechos de la experiencia

La época moderna se caracterizó por un movimiento de ruptura. Básicamente, se rompió con la concepción del kosmos, basada en la filosofía de Aristóteles y en la astronomía de Ptolomeo: tanto los antiguos como los medievales concibieron al kosmos como una gran esfera cerrada, que giraba alrededor de la tierra (la que permanecía inmóvil en el centro de la esfera). Esta concepción era confirmada por los datos sensibles: se ve salir el sol por el este, elevarse hasta el centro del cielo y descender para ponerse por el oeste, mientras que la tierra se mantiene firme bajo los pies del observador. La más inmediata percepción sensible ratifica los postulados de Ptolomeo.
Aristóteles veía el cambio y la corrupción en la tierra, pero no los veía en los astros. Dividió así el kosmos en dos regiones: 1) lo que llamó región «sublunar» o terrestre, donde rige el cambio y la corrupción, por la que las cosas (o substancias) nacen, crecen y mueren; 2) lo que llamó región «supralunar» o celeste, donde los seres son incorruptibles. Los astros son perfectos, esféricos, no cambian, sino que se mueven circularmente. No nacen, crecen y mueren, sino que permanecen.
Esta es una concepción geocéntrica, pues la tierra es el centro inmóvil del kosmos. Todos los cuerpos celestes giran circularmente alrededor de ella, moviéndose en esferas transparentes y concéntricas. En una esfera se mueve la luna, en otra los planetas, en otra el sol, o las estrellas fijas que demarcan el límite del sistema cerrado. El kosmos es finito, tiene límites. Lo infinito es sinónimo de in-definido, y por lo tanto imperfecto. Ptolomeo75 retomó la teoría aristotélica (con agregados posteriores) y le sumó nociones matemáticas. La concepción aristotélica de la naturaleza fue aceptada durante toda la antigüedad tardía y la edad media, y sus principios fueron confirmados por mediciones matemáticas y validados por el uso en la navegación.
La antigua concepción se cuestionó recién en el año 1543, cuando Copérnico planteó la hipótesis heliocéntrica. Dicha hipótesis se suscitó como respuesta a un problema: algunas órbitas celestes no seguían el curso circular, que supuestamente tendrían que seguir, de acuerdo a la teoría de Ptolomeo. Por eso, Copérnico supuso que la tierra (como los otros cuerpos) estaba realizando el mismo doble movimiento de los otros planetas. El sol se convirtió así en el centro de un sistema en el que la tierra era un planeta más.
Pero, si bien cambió el eje del sistema, subsistió la antigua jerarquización: por ser el sol el centro del sistema, se supuso que debía estar en reposo, ya que dicho estado seguía considerándose más perfecto que el movimiento. Es importante hacer notar que Copérnico no tuvo modo de comprobar su hipótesis, porque no había un instrumento adecuado para observar si los hechos confirmaban los supuestos. Fue Galileo Galilei quien, valiéndose del perfeccionamiento del telescopio, comprobó sus afirmaciones.
A partir del cuestionamiento del sistema aristotélico-ptolemaico, la tierra perdió su lugar de privilegio en el centro del sistema y con ella el hombre mismo fue degradado a ser un habitante de un planeta periférico. Sin embargo, paradójicamente, el hombre fue concebido como el único ser que podía comprender este universo, podía conocerlo, transformarlo y adueñarse de él, explotando la naturaleza en su propio beneficio. La razón se concibió como el poder con que cuenta para dicho dominio y la máquina, como el instrumento de transformación. A medida que esta conciencia se arraigó, el mundo se desacralizó, perdió su carácter sagrado, divino. El fundamento de la creación, que los medievales encontraban en la bondad de Dios, y el conocimiento de la naturaleza, que se hacía posible por la revelación de su Creador, se transformaron progresivamente. La ciencia moderna parte de un distanciamiento del hombre respecto del mundo y de la realidad, los que se convierten en objetos. El hombre como sujeto de conocimiento tomó distancia de la naturaleza a la que se enfrentaba, convirtiéndola así en objeto. El fundamento de esta objetividad estaba en el sujeto y el instrumento78 adecuado para conocerla era la razón. A partir de este momento, el mundo no tuvo ya unidad, porque esta concepción supone una separación (abstracción) cada vez mayor. Cuanto más avanzó la modernidad, más se separaron el sujeto y los objetos, alejándose cada vez más de las concepciones anteriores donde ambos estaban integrados en un todo. Conforme avanza la modernidad más se fragmentaron el mundo, la naturaleza y la realidad.
Con la modernidad cambió la relación del hombre con la naturaleza y, por lo mismo, el proceso de conocimiento. Para el hombre del medioevo, conocer era desarrollar la verdad revelada para manifestar la gloria de Dios. La naturaleza y el universo eran concebidos como“seres creados”, y como tales, remitían a Dios como su “creador”, como su fundamento. Por eso, la scientia medieval (como saber acerca del fundamento de todo lo real) era Teología (conocimiento de Dios).
Para el hombre moderno, la naturaleza es lo que está frente al hombre, es “objectum”, lo que se opone, lo que debe ser dominado para que sirva a los fines del hombre. Conocimiento y dominio se entrelazan. Como sostenía Bacon: “saber es poder” y conocer es dominar. La naturaleza es lo que opone resistencia al dominio del conocimiento, por eso –como decía Galileo- “hay que torturarla” para que responda a las preguntas de la ciencia.
Galileo Galilei (1564-1642) concluyó la obra del Renacimiento, sosteniendo la independencia de la ciencia de la naturaleza tanto de la autoridad de Aristóteles («el» filósofo, como lo llamaban los escolásticos) como de la Biblia y de la autoridad de la Iglesia. Se abrió así el camino para la distinción de planos o ámbitos específicos: la verdad revelada a la fe y la verdad de la ciencia de la naturaleza (en tanto que esta última es obra de Dios) no pueden contradecirse, ya que proceden de la misma revelación divina, pero se mueven en campos diferentes. Se estableció entonces, paralelamente a la separación entre el sujeto y el objeto, una progresiva separación del mundo de la naturaleza y del mundo del espíritu.
La ruptura de la unidad conllevó una ruptura del orden jerárquico medieval. Se perdió la confianza en un fin único (la salvación) para el conjunto de lo creado. En consecuencia, aparecieron fines particulares que fueron delimitando esferas que adquirieron una racionalidad particular desvinculada de las demás. Así, la política (independizándose de la religión y la teología) postuló su propio fin: la obtención y conservación del poder, desarrollando una racionalidad (un método) propia. No interesaba ya para qué se obtiene el poder, puesto que eso supondría postular fines extrapolíticos a los que el poder estaría subordinado. Lo único que interesaba era el poder mismo. El ejemplo paradigmático en el aspecto teórico se encuentra en la obra de Nicolás Maquiavelo, quien se ocupó de construir una ciencia política independiente de la religión y de la moral cristianas. También la economía se independizó de todo otro fin que no sea el propio: el lucro, la ganancia; desarrollando una racionalidad autónoma. Por último, la ciencia adquirió su propia autonomía, aunque en este caso la cuestión resulta más compleja porque, al independizarse las regiones del ser, se postularon durante mucho tiempo fines y métodos contradictorios. Sin embargo, hoy ya se puede afirmar que lo que comúnmente se llama «ciencia» tiene una finalidad propia: el dominio técnico de la naturaleza, y su racionalidad es el llamado “método científico”. Un efecto colateral de la constitución de esta “esfera científica” fue la fragmentación interna de la ciencia, es decir, la especialización, que reprodujo a escala cada vez menor el mismo fenómeno: la postulación de una finalidad propia y una racionalidad o método propios independientes de todos los demás.
¿Qué caracteriza a la ciencia moderna de la naturaleza? En primer lugar, la eliminación de las cualidades de las cosas, análoga a la disolución del tiempo y del espacio cualitativos del mundo medieval. Galileo distinguió en todas las cosas naturales cualidades objetivas o primarias y cualidades subjetivas o secundarias. Las primeras son geométricas, medibles, universales, para todos iguales -tales como figura, magnitud, movimiento, número-; mientras que las segundas son relativas a los sentidos y su apreciación varía de un individuo a otro -tales como el gusto, el olor, el color, etc.-. La ciencia física se limitó a las cualidades primarias, mientras que las secundarias fueron relegadas al plano «subjetivo» o a las esferas no científicas de la religión o del arte. En segundo lugar, Galileo redujo todo lo complejo a lo simple, ateniéndose a lo constante o regular, de modo que pudieran predecirse y controlarse los hechos. Lo «natural» de lanaturaleza es ese orden. Por eso, Galileo escribía: “La filosofía está escrita en este grandísimo libro que continuamente está abierto ante los ojos (quiero decir el universo), pero no se puede entender sin conocer la lengua y los caracteres en los cuales está escrito. Él está escrito en lengua matemática y los caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin los cuales medios es imposible entender humanamente palabra. Sin éstos es un girar vano por un oscuro laberinto”81. En tercer lugar, la ciencia moderna postuló el aislamiento de una región de lo que es, la limitación del campo, la especialización del interés y la subdivisión del trabajo82. En cuarto lugar, la ciencia moderna tiende a resolverse en el ámbito de la técnica, entendida como una forma del hacer y del producir recursos para satisfacer las necesidades por medio de instrumentos83. El mundo se convierte así en dominable más que comprensible y sólo es comprensible lo que se puede producir y reproducir. Así, por ejemplo, Maquiavelo, el primer pensador político moderno, concibe la política como una técnica encaminada a mantener y acrecentar el poder; y Adam Smith, crea la economía política como un instrumento para promover “la riqueza de las naciones”.

PARA PENSAR.
1. Explique cómo se pasó de una concepción geocéntrica a una heliocéntrica.
2. ¿Qué significa “sujeto”?
3. ¿Qué significa “objeto”?
4. Explique qué significa que la razón se convirtió en “instrumento” del conocimiento.
5. ¿Qué relación hay entre saber y poder? 6. ¿Aqué se llama “dominio técnico”?
7. ¿Cuáles son los cuatro rasgos característicos de la ciencia moderna? Explique y ejemplifique.