domingo, 3 de abril de 2016

La Edad Media no fue una época tan oscura para la Ciencia como parece


Es frecuente recurrir al tópico que identifica la Edad Media como un periodo oscuro donde el conocimiento, especialmente el científico, era inexistente o se limitaba a una versión muy escuálida de la Ciencia Griega. Se olvida que la caída del Imperio Romano debilitó las estructuras educativas que servían de soporte al conocimiento científico y que la pérdida del uso del griego, idioma en aquella época del conocimiento científico, obligaron a la Edad Media a reconstruir el conocimiento desde una situación muy difícil con sólo unas pocas obras científicas traducidas al latín. En un periodo temporal extenso, en el que fueron protagonistas las escuelas monacales, las reformas carolingias y las escuelas del siglo XI-XII se llegó a la fundación de las Universidades, una institución de alcance europeo que sirvió de refugio y potenciación del conocimiento, impulsando lentamente la Ciencia con una fuerza intelectual sin precedentes en la Historia.
Aunque el conocimiento más elevado en las Universidades correspondía a la Teología, Derecho y Medicina, la Filosofía Natural (término que en aquella época correspondía a lo que entendemos hoy por Física) empezó a desarrollarse con fuerza. El acceso a las obras aristotélicas, principalmente a partir de las traducciones al latín de textos griegos e islámicos, y su adaptación al cristianismo, hizo que a finales del siglo XIII la Filosofía Natural tomara un rápido impulso en las Universidades.

Inglaterra y Francia

En el siglo XIV coexistieron dos importantes grupos de profesores universitarios que potenciaron la Física: los calculadores del Merton College en la Universidad de Oxford y la conocida como Escuela de Física de París. En la Edad Media el intercambio entre las universidades (profesores y estudiantes) era frecuente, y las relaciones entre Oxford y París eran fluidas, a pesar de los conflictos entre Francia e Inglaterra como la Guerra de los Cien Años, enriqueciéndose ambas universidades con dichos intercambios.
Los calculadores de Oxford tuvieron el enorme mérito de empezar a «desatascar» la Cinemática, disciplina de la Mecánica que estudia el movimiento de los objetos, que se encontraba muy limitada en el conocimiento aristotélico. Aristóteles interpretaba el movimiento local (el movimiento que entendemos en Física) como una parte del cambio en general, cuestión que dificultaba encontrar una explicación aceptable del movimiento y los conceptos asociados a él. Los calculadores aclararon términos como velocidad, aceleración, movimiento uniforme y movimiento uniformemente acelerado. Incluso demostraron el Teorema de la Velocidad Media, que continúa con validez en la actualidad. Con el tiempo, sus definiciones y conceptos llegaron a las Universidades Europeas y a científicos como Galileo, precursor de la Ciencia Moderna.
Incluso durante la Guerra de los 100 años, científicos ingleses y franceses mantuvieron colaboraciones
En París, un grupo de profesores, entre los que destacan Jean Buridan, Nicolás de Oresme, Alberto de Sajonia, Enrique de Hesse y Marsilio de Inghem también impulsaron fuertemente la Filosofía Natural. Nicolás de Oresme, el más sobresaliente de todos ellos, introdujo la representación geométrica de los conceptos de la cinemática y fue un precursor de la Geometría Analítica. Sus dibujos utilizados en sus demostraciones fueron utilizados en Europa hasta el siglo XVII, ayudando también al desarrollo de la Física Moderna. Asimismo, introdujo debates importantes en los que argumentaba a favor de conceptos como elmovimiento de rotación de la Tierra y lo que conocemos como principio de relatividad de Galileo. Sus argumentaciones sobre el movimiento de rotación de nuestro planeta fueron utilizadas por Copérnico cuando presentó su modelo heliocéntrico en el siglo XVI. Los trabajos de la Escuela de Física de París también se expandieron por Europa, aprovechando además, que con el Cisma de Aviñón (periodo en el coexistieron dos Papas, uno en Roma y otro en Aviñón) hizo que Marsilio de Inghen y Enrique de Hesse se posicionaran a favor de Roma abandonando París; Enrique de Hesse se instaló en Viena y parece que obtuvo la bula fundacional de su Universidad, mientras que Marsilio de Inghen fue el primer Rector de la prestigiosa Universidad de Heidelberg (Alemania), ambos favorecieron la expansión por Europa de las ideas y trabajos de la Escuela de Física de París.
Domingo de Soto acertó con su caída de los cuerpos en un movimiento uniformemente acelerado
En el tema del desarrollo de la Cinemática, vital para la Revolución Científica de los siglos XVI-XVII, hayun español que también realizó importantes contribuciones, Domingo de Soto. Este dominico, que sobresalió también en disciplinas como el Derecho, Filosofía y Teología, vivió en el siglo XVI y su concepción de la Física era todavía medieval aunque sus propuestas sirvieron de enlace con concepciones más modernas de la Física. Domingo de Soto acertó en su idea de que la caída de los graves (caída de los cuerpos por efecto de la gravedad) se correspondía con un movimiento uniformemente acelerado permitiendo una identificación clara de lo que significaba la caída de los cuerpos. Es conocido que las ideas de Domingo de Soto llegaron a Roma y, muy probablemente, fueron conocidas por Galileo.
Durante la Edad Media se realizaron contribuciones importantes y vitales para el desarrollo de la Ciencia tal y como la entendemos en la actualidad. No hay discusión que personajes como Copérnico, Kepler y Galileoimpulsaron de manera definitiva y revolucionaria lo que hoy entendemos como Física y Ciencia, pero valorarlos adecuadamente no significa menospreciar y no destacar adecuadamente a todas las personas y épocas que fueron protagonistas en el largo itinerario que nos llevó a la Ciencia Moderna.
Es frecuente recurrir al tópico que identifica la Edad Media como un periodo oscuro donde el conocimiento, especialmente el científico, era inexistente o se limitaba a una versión muy escuálida de la Ciencia Griega. Se olvida que la caída del Imperio Romano debilitó las estructuras educativas que servían de soporte al conocimiento científico y que la pérdida del uso del griego, idioma en aquella época del conocimiento científico, obligaron a la Edad Media a reconstruir el conocimiento desde una situación muy difícil con sólo unas pocas obras científicas traducidas al latín. En un periodo temporal extenso, en el que fueron protagonistas las escuelas monacales, las reformas carolingias y las escuelas del siglo XI-XII se llegó a la fundación de las Universidades, una institución de alcance europeo que sirvió de refugio y potenciación del conocimiento, impulsando lentamente la Ciencia con una fuerza intelectual sin precedentes en la Historia.
Aunque el conocimiento más elevado en las Universidades correspondía a la Teología, Derecho y Medicina, la Filosofía Natural (término que en aquella época correspondía a lo que entendemos hoy por Física) empezó a desarrollarse con fuerza. El acceso a las obras aristotélicas, principalmente a partir de las traducciones al latín de textos griegos e islámicos, y su adaptación al cristianismo, hizo que a finales del siglo XIII la Filosofía Natural tomara un rápido impulso en las Universidades.

Inglaterra y Francia

En el siglo XIV coexistieron dos importantes grupos de profesores universitarios que potenciaron la Física: los calculadores del Merton College en la Universidad de Oxford y la conocida como Escuela de Física de París. En la Edad Media el intercambio entre las universidades (profesores y estudiantes) era frecuente, y las relaciones entre Oxford y París eran fluidas, a pesar de los conflictos entre Francia e Inglaterra como la Guerra de los Cien Años, enriqueciéndose ambas universidades con dichos intercambios.
Los calculadores de Oxford tuvieron el enorme mérito de empezar a «desatascar» la Cinemática, disciplina de la Mecánica que estudia el movimiento de los objetos, que se encontraba muy limitada en el conocimiento aristotélico. Aristóteles interpretaba el movimiento local (el movimiento que entendemos en Física) como una parte del cambio en general, cuestión que dificultaba encontrar una explicación aceptable del movimiento y los conceptos asociados a él. Los calculadores aclararon términos como velocidad, aceleración, movimiento uniforme y movimiento uniformemente acelerado. Incluso demostraron el Teorema de la Velocidad Media, que continúa con validez en la actualidad. Con el tiempo, sus definiciones y conceptos llegaron a las Universidades Europeas y a científicos como Galileo, precursor de la Ciencia Moderna.
Incluso durante la Guerra de los 100 años, científicos ingleses y franceses mantuvieron colaboraciones
En París, un grupo de profesores, entre los que destacan Jean Buridan, Nicolás de Oresme, Alberto de Sajonia, Enrique de Hesse y Marsilio de Inghem también impulsaron fuertemente la Filosofía Natural. Nicolás de Oresme, el más sobresaliente de todos ellos, introdujo la representación geométrica de los conceptos de la cinemática y fue un precursor de la Geometría Analítica. Sus dibujos utilizados en sus demostraciones fueron utilizados en Europa hasta el siglo XVII, ayudando también al desarrollo de la Física Moderna. Asimismo, introdujo debates importantes en los que argumentaba a favor de conceptos como elmovimiento de rotación de la Tierra y lo que conocemos como principio de relatividad de Galileo. Sus argumentaciones sobre el movimiento de rotación de nuestro planeta fueron utilizadas por Copérnico cuando presentó su modelo heliocéntrico en el siglo XVI. Los trabajos de la Escuela de Física de París también se expandieron por Europa, aprovechando además, que con el Cisma de Aviñón (periodo en el coexistieron dos Papas, uno en Roma y otro en Aviñón) hizo que Marsilio de Inghen y Enrique de Hesse se posicionaran a favor de Roma abandonando París; Enrique de Hesse se instaló en Viena y parece que obtuvo la bula fundacional de su Universidad, mientras que Marsilio de Inghen fue el primer Rector de la prestigiosa Universidad de Heidelberg (Alemania), ambos favorecieron la expansión por Europa de las ideas y trabajos de la Escuela de Física de París.
Domingo de Soto acertó con su caída de los cuerpos en un movimiento uniformemente acelerado
En el tema del desarrollo de la Cinemática, vital para la Revolución Científica de los siglos XVI-XVII, hay un español que también realizó importantes contribuciones, Domingo de Soto. Este dominico, que sobresalió también en disciplinas como el Derecho, Filosofía y Teología, vivió en el siglo XVI y su concepción de la Física era todavía medieval aunque sus propuestas sirvieron de enlace con concepciones más modernas de la Física. Domingo de Soto acertó en su idea de que la caída de los graves (caída de los cuerpos por efecto de la gravedad) se correspondía con un movimiento uniformemente acelerado permitiendo una identificación clara de lo que significaba la caída de los cuerpos. Es conocido que las ideas de Domingo de Soto llegaron a Roma y, muy probablemente, fueron conocidas por Galileo.
Durante la Edad Media se realizaron contribuciones importantes y vitales para el desarrollo de la Ciencia tal y como la entendemos en la actualidad. No hay discusión que personajes como Copérnico, Kepler y Galileoimpulsaron de manera definitiva y revolucionaria lo que hoy entendemos como Física y Ciencia, pero valorarlos adecuadamente no significa menospreciar y no destacar adecuadamente a todas las personas y épocas que fueron protagonistas en el largo itinerario que nos llevó a la Ciencia Moderna.

UNIDAD II LA CIENCIA EN LA ALTA EDAD MEDIA

UNIDAD II LA CIENCIA EN LA EDAD MEDIA

LA CIENCIA EN LA ALTA EDAD MEDIA.

 Hasta el siglo X la Iglesia fue la valedora de la cultura clásica en occidente. En el proceso de cristianización de los bárbaros la Iglesia perdió buena parte de su contenido intelectual.  La cultura y la instrucción quedaron restringidas al dominio del clero en un grado sin paralelo desde el antiguo Egipto. Hacia el siglo III la Iglesia cristiana, pese a ser minoritaria en cuanto a número de adeptos, era la organización más poderosa, difundida e influyente del Imperio. Constantino en el 312 vinculó el Imperio a la Iglesia, antes de convertirse él mismo en cristiano.
Justiniano (otro emperador cristiano) clausuró en 529 las escuelas de Atenas.  A partir del siglo IV toda la vida intelectual, incluida la ciencia, se expresó en términos del dogma cristiano.  Orígenes (185-253), uno de los padres de la Iglesia, discípulo del neoplatónico Plotino, empezó a incorporar las partes menos peligrosas de la filosofía antigua al dogma cristiano.  El proceso de asimilación fue muy complejo, dando lugar a multitud de acusaciones de herejía y a los cismas que dividieron al cristianismo oriental en los siglos IV y V.
En el siglo V Agustín de Hipona (354-430) elaboró un compromiso entre fe y filosofía a través de una síntesis entre la tradición de las escrituras y el platonismo.  La filosofía era la parte del pensamiento racional más asimilable para la teología.  Las ciencias basadas en la experimentación y la observación no les resultaban ni atrayentes ni útiles:  no eran relevantes para la salvación eterna y,  su dependencia de los sentidos les restaba valor frente a la revelación.
 No se puede llevar a cabo una síntesis de la fe con la razón a no ser que se haga una interpretación alegórica de la primera o se desnaturalice la segunda.  Los conocimientos científicos de la antigüedad nos han sido transmitidos en parte por la Iglesia, pero han sobrevivido más bien a pesar y no gracias a los esfuerzos realizados por integrarlos en un cuerpo de dogma. De hecho, la aceptación de soluciones sencillas (que reflejaban el mundo real) se retrasó por no cuadrar con el Génesis.
Fragmentos del saber de los que se disponían y que habían sido conservados por los enciclopedistas latinos:
1. La Historia natural de Plinio (23-79 n.e.): ƒ Sobrevivió durante los primeros siglos de la Edad Media. ƒ Se empleó como libro de texto. ƒ Era la mayor colección conocida de hechos naturales de la época. ƒ Constaba de tratados acerca de: cosmología, geografía, antropología, fisiología y zoología, botánica, agricultura y horticultura, medicina, mineralogía y bellas artes.
 2. Los textos sobre matemática y lógica de Boecio (s. VI): ƒ Había recopilado tratados elementales sobre geometría, aritmética, astronomía y música, basados en las obras de Euclides, Nicómaco y Ptolomeo. ƒ Había traducido algunas obras lógicas de Aristóteles: Las categorías y de Interpretatione.
 3. Las Etimologías de Isidoro de Sevilla (560-636), que constituía la fuente de conocimiento de todas las clases, desde astronomía a medicina.
 A partir del S. VII se produjo un aislamiento intelectual sin parangón debido a la penetración gradual de los bárbaros en el Imperio Romano y la conquista por los árabes de gran parte del Imperio Oriental en el siglo VII, lo que produjo un cierre de la fuente de conocimientos griegos para los eruditos occidentales.  A pesar de ello se conservaron algunos conocimientos gracias a la aparición de los monasterios con sus escuelas anejas. Este proceso comenzó en 529, con la fundación del primer monasterio por San Benito en Monte Casino. Los estudios se limitaron al trivium: gramática, retórica y lógica; y al quadrivium: aritmética, geometría, música y astronomía.
En la primera parte de la Edad Media se produjo una asimilación del neoplatonismo que determinó las ideas cosmológicas hasta la segunda mitad del siglo XII. Agustín de Hipona (354-430), fue el principal canal a través del cual pasaron las tradiciones del pensamiento griego a la cultura de la cristiandad latina.
 La cultura de la cristiandad occidental fue predominantemente teológica y moral: mostraron un gran desprecio por la curiosidad por las cuestiones naturales, y un cierto menosprecio por el estudio de la filosofía, ya que podían distraer a los hombres de una vida agradable a Dios.  No se pretendía que el estudio de la naturaleza condujese a hipótesis y generalizaciones científicas, sino que debía proporcionar símbolos vivientes de las realidades morales.
 Eran capaces de observar claramente la naturaleza, pero sus observaciones eran meras interpolaciones en el curso de una alegoría simbólica, que era lo único importante.  La preocupación por las propiedades mágicas y astrológicas de los objetos naturales era, junto con la búsqueda de símbolos morales, la característica principal de la perspectiva científica de la cristiandad.
En la Edad Media, las distintas partes del cuerpo humano se consideraban vinculadas con distintas partes del macrocosmos y los humores estaban determinados por los movimientos de los cuerpos celestes. > “Entender y explicar algo consistía para un pensador de la época en mostrar que no era lo que aparentaba ser, sino que era el signo o el símbolo de una realidad más profunda, que denunciaba o significaba algo distinto.” (Crombie)
Ciertas excepciones: Beda el Venerable (672-735). Abordó dos temas científicos: la Cosmología general y la determinación de un calendario fiable. El calendario cristiano estaba basado en la combinación del calendario romano (basado en el movimiento anual de la Tierra con respecto al Sol) y el calendario Hebreo (basado en las fases de la Luna). > La división de los meses, semanas y días provenía del calendario juliano. > La fecha de la Pascua se fijaba del mismo modo que la pascua hebrea, es decir, mediante las fases de la Luna. > Problema: la duración del año solar, el mes lunar y el día son inconmensurables.
Beda construyó un calendario que permitía calcular las tablas de las Pascuas futuras. > Dio una descripción de las mareas en De Temporum Ratione (725), relacionándolas con las fases de la Luna, y afirmando que están provocadas por la atracción de la Luna sobre el océano. > Distinguió entre mareas equinocciales y mareas muertas. > Describió cómo el viento podía adelantar o retrasar las mareas; y cómo las mareas pueden ser diferentes en puntos distintos de la misma cost> Escuela médica de Salerno fundada por Carlomagno (768-814) reuniendo cuatro maestros: un latino, un griego, un árabe y un judío. > Casiodoro, gran canciller del rey Teodorico, tomando como modelo Alejandría quiso fundar una escuela en Ravena que conciliara el saber clásico con la fe cristiana, pero no llegó a cuajar. > En el siglo VIII cobran auge las escuelas catedralicias, con Chartres a la cabeza, cuya biblioteca poseía un Dioscórides latino. > En los claustros de las escuelas catedralicias y monacales se establecieron huertos de plantas medicinales.a, por lo que habían de ser tabuladas de manera separada en cada puerto.