sábado, 11 de febrero de 2017

LA CIENCIA EN LA MODERNIDAD, T.P.3


 La ciencia moderna: el problema del conocimiento de los hechos de la experiencia

La época moderna se caracterizó por un movimiento de ruptura. Básicamente, se rompió con la concepción del kosmos, basada en la filosofía de Aristóteles y en la astronomía de Ptolomeo: tanto los antiguos como los medievales concibieron al kosmos como una gran esfera cerrada, que giraba alrededor de la tierra (la que permanecía inmóvil en el centro de la esfera). Esta concepción era confirmada por los datos sensibles: se ve salir el sol por el este, elevarse hasta el centro del cielo y descender para ponerse por el oeste, mientras que la tierra se mantiene firme bajo los pies del observador. La más inmediata percepción sensible ratifica los postulados de Ptolomeo.
Aristóteles veía el cambio y la corrupción en la tierra, pero no los veía en los astros. Dividió así el kosmos en dos regiones: 1) lo que llamó región «sublunar» o terrestre, donde rige el cambio y la corrupción, por la que las cosas (o substancias) nacen, crecen y mueren; 2) lo que llamó región «supralunar» o celeste, donde los seres son incorruptibles. Los astros son perfectos, esféricos, no cambian, sino que se mueven circularmente. No nacen, crecen y mueren, sino que permanecen.
Esta es una concepción geocéntrica, pues la tierra es el centro inmóvil del kosmos. Todos los cuerpos celestes giran circularmente alrededor de ella, moviéndose en esferas transparentes y concéntricas. En una esfera se mueve la luna, en otra los planetas, en otra el sol, o las estrellas fijas que demarcan el límite del sistema cerrado. El kosmos es finito, tiene límites. Lo infinito es sinónimo de in-definido, y por lo tanto imperfecto. Ptolomeo75 retomó la teoría aristotélica (con agregados posteriores) y le sumó nociones matemáticas. La concepción aristotélica de la naturaleza fue aceptada durante toda la antigüedad tardía y la edad media, y sus principios fueron confirmados por mediciones matemáticas y validados por el uso en la navegación.
La antigua concepción se cuestionó recién en el año 1543, cuando Copérnico planteó la hipótesis heliocéntrica. Dicha hipótesis se suscitó como respuesta a un problema: algunas órbitas celestes no seguían el curso circular, que supuestamente tendrían que seguir, de acuerdo a la teoría de Ptolomeo. Por eso, Copérnico supuso que la tierra (como los otros cuerpos) estaba realizando el mismo doble movimiento de los otros planetas. El sol se convirtió así en el centro de un sistema en el que la tierra era un planeta más.
Pero, si bien cambió el eje del sistema, subsistió la antigua jerarquización: por ser el sol el centro del sistema, se supuso que debía estar en reposo, ya que dicho estado seguía considerándose más perfecto que el movimiento. Es importante hacer notar que Copérnico no tuvo modo de comprobar su hipótesis, porque no había un instrumento adecuado para observar si los hechos confirmaban los supuestos. Fue Galileo Galilei quien, valiéndose del perfeccionamiento del telescopio, comprobó sus afirmaciones.
A partir del cuestionamiento del sistema aristotélico-ptolemaico, la tierra perdió su lugar de privilegio en el centro del sistema y con ella el hombre mismo fue degradado a ser un habitante de un planeta periférico. Sin embargo, paradójicamente, el hombre fue concebido como el único ser que podía comprender este universo, podía conocerlo, transformarlo y adueñarse de él, explotando la naturaleza en su propio beneficio. La razón se concibió como el poder con que cuenta para dicho dominio y la máquina, como el instrumento de transformación. A medida que esta conciencia se arraigó, el mundo se desacralizó, perdió su carácter sagrado, divino. El fundamento de la creación, que los medievales encontraban en la bondad de Dios, y el conocimiento de la naturaleza, que se hacía posible por la revelación de su Creador, se transformaron progresivamente. La ciencia moderna parte de un distanciamiento del hombre respecto del mundo y de la realidad, los que se convierten en objetos. El hombre como sujeto de conocimiento tomó distancia de la naturaleza a la que se enfrentaba, convirtiéndola así en objeto. El fundamento de esta objetividad estaba en el sujeto y el instrumento78 adecuado para conocerla era la razón. A partir de este momento, el mundo no tuvo ya unidad, porque esta concepción supone una separación (abstracción) cada vez mayor. Cuanto más avanzó la modernidad, más se separaron el sujeto y los objetos, alejándose cada vez más de las concepciones anteriores donde ambos estaban integrados en un todo. Conforme avanza la modernidad más se fragmentaron el mundo, la naturaleza y la realidad.
Con la modernidad cambió la relación del hombre con la naturaleza y, por lo mismo, el proceso de conocimiento. Para el hombre del medioevo, conocer era desarrollar la verdad revelada para manifestar la gloria de Dios. La naturaleza y el universo eran concebidos como“seres creados”, y como tales, remitían a Dios como su “creador”, como su fundamento. Por eso, la scientia medieval (como saber acerca del fundamento de todo lo real) era Teología (conocimiento de Dios).
Para el hombre moderno, la naturaleza es lo que está frente al hombre, es “objectum”, lo que se opone, lo que debe ser dominado para que sirva a los fines del hombre. Conocimiento y dominio se entrelazan. Como sostenía Bacon: “saber es poder” y conocer es dominar. La naturaleza es lo que opone resistencia al dominio del conocimiento, por eso –como decía Galileo- “hay que torturarla” para que responda a las preguntas de la ciencia.
Galileo Galilei (1564-1642) concluyó la obra del Renacimiento, sosteniendo la independencia de la ciencia de la naturaleza tanto de la autoridad de Aristóteles («el» filósofo, como lo llamaban los escolásticos) como de la Biblia y de la autoridad de la Iglesia. Se abrió así el camino para la distinción de planos o ámbitos específicos: la verdad revelada a la fe y la verdad de la ciencia de la naturaleza (en tanto que esta última es obra de Dios) no pueden contradecirse, ya que proceden de la misma revelación divina, pero se mueven en campos diferentes. Se estableció entonces, paralelamente a la separación entre el sujeto y el objeto, una progresiva separación del mundo de la naturaleza y del mundo del espíritu.
La ruptura de la unidad conllevó una ruptura del orden jerárquico medieval. Se perdió la confianza en un fin único (la salvación) para el conjunto de lo creado. En consecuencia, aparecieron fines particulares que fueron delimitando esferas que adquirieron una racionalidad particular desvinculada de las demás. Así, la política (independizándose de la religión y la teología) postuló su propio fin: la obtención y conservación del poder, desarrollando una racionalidad (un método) propia. No interesaba ya para qué se obtiene el poder, puesto que eso supondría postular fines extrapolíticos a los que el poder estaría subordinado. Lo único que interesaba era el poder mismo. El ejemplo paradigmático en el aspecto teórico se encuentra en la obra de Nicolás Maquiavelo, quien se ocupó de construir una ciencia política independiente de la religión y de la moral cristianas. También la economía se independizó de todo otro fin que no sea el propio: el lucro, la ganancia; desarrollando una racionalidad autónoma. Por último, la ciencia adquirió su propia autonomía, aunque en este caso la cuestión resulta más compleja porque, al independizarse las regiones del ser, se postularon durante mucho tiempo fines y métodos contradictorios. Sin embargo, hoy ya se puede afirmar que lo que comúnmente se llama «ciencia» tiene una finalidad propia: el dominio técnico de la naturaleza, y su racionalidad es el llamado “método científico”. Un efecto colateral de la constitución de esta “esfera científica” fue la fragmentación interna de la ciencia, es decir, la especialización, que reprodujo a escala cada vez menor el mismo fenómeno: la postulación de una finalidad propia y una racionalidad o método propios independientes de todos los demás.
¿Qué caracteriza a la ciencia moderna de la naturaleza? En primer lugar, la eliminación de las cualidades de las cosas, análoga a la disolución del tiempo y del espacio cualitativos del mundo medieval. Galileo distinguió en todas las cosas naturales cualidades objetivas o primarias y cualidades subjetivas o secundarias. Las primeras son geométricas, medibles, universales, para todos iguales -tales como figura, magnitud, movimiento, número-; mientras que las segundas son relativas a los sentidos y su apreciación varía de un individuo a otro -tales como el gusto, el olor, el color, etc.-. La ciencia física se limitó a las cualidades primarias, mientras que las secundarias fueron relegadas al plano «subjetivo» o a las esferas no científicas de la religión o del arte. En segundo lugar, Galileo redujo todo lo complejo a lo simple, ateniéndose a lo constante o regular, de modo que pudieran predecirse y controlarse los hechos. Lo «natural» de lanaturaleza es ese orden. Por eso, Galileo escribía: “La filosofía está escrita en este grandísimo libro que continuamente está abierto ante los ojos (quiero decir el universo), pero no se puede entender sin conocer la lengua y los caracteres en los cuales está escrito. Él está escrito en lengua matemática y los caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin los cuales medios es imposible entender humanamente palabra. Sin éstos es un girar vano por un oscuro laberinto”81. En tercer lugar, la ciencia moderna postuló el aislamiento de una región de lo que es, la limitación del campo, la especialización del interés y la subdivisión del trabajo82. En cuarto lugar, la ciencia moderna tiende a resolverse en el ámbito de la técnica, entendida como una forma del hacer y del producir recursos para satisfacer las necesidades por medio de instrumentos83. El mundo se convierte así en dominable más que comprensible y sólo es comprensible lo que se puede producir y reproducir. Así, por ejemplo, Maquiavelo, el primer pensador político moderno, concibe la política como una técnica encaminada a mantener y acrecentar el poder; y Adam Smith, crea la economía política como un instrumento para promover “la riqueza de las naciones”.

PARA PENSAR.
1. Explique cómo se pasó de una concepción geocéntrica a una heliocéntrica.
2. ¿Qué significa “sujeto”?
3. ¿Qué significa “objeto”?
4. Explique qué significa que la razón se convirtió en “instrumento” del conocimiento.
5. ¿Qué relación hay entre saber y poder? 6. ¿Aqué se llama “dominio técnico”?
7. ¿Cuáles son los cuatro rasgos característicos de la ciencia moderna? Explique y ejemplifique.


LAS CIENCIAS, ARTE, RAZÓN. TP 2



1. Las ciencias y las artes: el problema de lo universal
Las ciencias no sólo se diferencian de las opiniones y de las creencias que orientan las acciones en la vida cotidiana, sino también de las artes y de los oficios. Aristóteles dice que las artes (que incluyen no solamente las bellas artes, sino también las artesanías, las técnicas y losoficios) son saberes derivados de la experiencia, o sea, de las sensaciones fijadas por la memoria y comparadas por el entendimiento. Los conocimientos derivados de la experiencia son particulares y contingentes, a diferencia de la ciencia que es un conocimiento universal y necesario.  En la época moderna se han diferenciado las llamadas ciencias empíricas de las ciencias formales y se piensa que solamente las últimas pueden aspirar a la universalidad y necesidad de sus proposiciones. Sin embargo, las ciencias empíricas buscan establecer leyes generales y determinar fenómenos invariables o constantes. Con estas aclaraciones y salvedades, el criterio aristotélico sigue teniendo vigencia: las ciencias son conocimientos universales o generales a diferencia de las artes que desarrollan saberes particulares y contingentes.

2. La ciencia y la razón: el problema del orden
Los antiguos griegos pensaban que el kosmos está ordenado, que tiene una estructura, una regularidad, una permanencia y una armonía. Pensaban que debajo del aparente caos, del cambio y de la transformación, hay un fundamento o una base en los que todas las cosas se sostienen. La sucesión del día y la noche, los ciclos de la luna o la regularidad de las estaciones del año, muestran que en todo lo que es hay orden y belleza: el orden del “ser”.
Con la expansión del cristianismo, la concepción del mundo cambió, pero se continuó pensando que la realidad contenía un orden. En el mundo cristiano medieval, el fundamento estaba puesto en Dios, considerado como creador de todos los seres y salvador de todos los hombres. En esa época se pensaba que Dios había creado el mundo de acuerdo con un orden o una estructura, llamada “razón”. Se creía también que Dios había creado al hombre y le había dado la capacidad de comprender el orden de la realidad y a esa capacidad también se la llamó “razón”. Hay, entonces, dos significados de “razón”: uno es fundamental, el otro es derivado o subordinado. Al primero se lo podría llamar “objetivo”, porque es el orden mismo de las cosas. Al segundo se lo podría llamar “subjetivo”, porque es la capacidad que tiene el sujeto humano para comprender el orden que hay en las cosas. La razón subjetiva (la razón como capacidad del hombre) es posible porque hay una razón objetiva, porque la realidad tiene un orden en sí misma. La razón subjetiva supone y depende de la razón objetiva.
Cuando el mundo cristiano (y los fundamentos en los que se sostenía) entró en crisis, como consecuencia de la apertura de Europa a otras culturas, como resultado de los nuevos inventos y descubrimientos y como efecto del movimiento de la Reforma religiosa y de las guerras de religión, se dio comienzo a una época “nueva”: la época moderna. La recuperación de las obras de los filósofos griegos y romanos despertó el interés por las obras del arte y del pensamiento antiguos y por el conocimiento científico y el dominio técnico de la naturaleza. Los nuevos inventos y descubrimientos hicieron que el mundo se viera de otro modo: ya no como un universo cerrado alrededor de un centro inmóvil sino como un universo infinito en el que siempre se puede ir “más allá”69. La Reforma, con su principio de libre interpretación de la Biblia, debilitó la autoridad de la Iglesia y posibilitó una mayor autonomía del pensamiento individual. Las guerras de religión entre católicos y protestantes produjeron un cuestionamiento de los valores cristianos comunes a ambos. Los antiguos fundamentos comenzaron a desmoronarse y no se visualizaba una base nueva que diera un sentido al conjunto de la realidad70. La época moderna mantuvo el supuesto antiguo y cristiano de que la realidad está ordenada, que contiene una estructura, que es en sí misma racional y que el hombre, en tanto que sujeto de razón, tiene la capacidad de conocer y comprender el orden racional de la realidad. Los filósofos del siglo XVII piensan, con Spinoza, que “el orden y la conexión del pensamiento es el mismo orden y conexión de las cosas” y que, por lo tanto, si se parte de una verdad evidente y, sin error, se deducen racionalmente todas las consecuencias de esa verdad, el sistema de pensamiento resultante tiene que coincidir con el sistema del ser, con la realidad tal como está ordenada en sí misma.
La ciencia moderna comenzó siguiendo el modelo de la Geometría, una ciencia bien fundamentada, con verdades evidentes, seguras y con un método riguroso (el método deductivo) mediante el cual cada verdad se deriva de las anteriores de manera necesaria. Algunos de los más importantes filósofos y científicos del siglo XVII decían que la ciencia debía proceder “a la manera de la Geometría” y que todas las ciencias debían desarrollarse siguiendo el mismo modelo geométrico de pensamiento.
Por “razón” también se entiende, en un significado más estrecho que los definidos antes (razón objetiva y razón subjetiva), la capacidad de ordenamiento demostrativo o deductivo. El término “razón”, con este significado de demostración o deducción, es más estrecho que el significado de razón como la capacidad de comprensión del orden de la realidad que el hombre tiene, porque este último significado incluye la comprensión de todo tipo de orden, en cambio el primer significado sólo incluye el orden deductivo.
Un razonamiento demostrativo es aquel en el que de unas verdades conocidas se siguen, se infieren, se derivan otras verdades necesariamente71. Todo proceso deductivo supone, entonces, la verdad del punto de partida. Ésta, no puede ser conocida por deducción, ya que implicaría una derivación al infinito. Si A se deriva de B, y B se deriva de C, y C se deriva de D, y así sucesiva e indefinidamente, todo el sistema carecería de un fundamento o principio. Si la deducción permite obtener verdades nuevas de verdades ya conocidas, es necesario que haya verdades que sirvan como punto de partida, y estas verdades no pueden ser derivadas de otras por deducción, porque en ese caso, no serían un punto de partida. En consecuencia, todo sistema deductivo supone ciertas verdades no deductivas que sirven de principio de todo el sistema. Esas verdades se llaman verdades evidentes. Las verdades evidentes son “absolutas”, es decir, no dependen de otras verdades.

PARA PENSAR
1. ¿Por qué no es posible la verdad de una realidad cambiante? Diferencie entre realidad y apariencia.
2. Diferencie la ciencia del arte y de los oficios.
3. ¿A qué se llama “razón objetiva”?
 4. ¿A qué se llama “razón subjetiva”?
5. ¿Qué es un razonamiento demostrativo?

6. ¿Qué es una verdad evidente?

UNIDAD I: QUÉ ES LA EPISTEMOLOGÍA.TP1

EPISTEMOLOGÍA O FILOSOFÍA DE LA CIENCIA 

1. Qué es la Epistemología 
La filosofía se ha ocupado, desde su invención en la Antigua Grecia, de la totalidad de lo que es y de su fundamento. Con ese fin fue desarrollando diversas disciplinas que centralizaron su atención en algunos ámbitos delimitados de la realidad para responder mejor a los problemas que allí se presentaban. Así, por ejemplo, se crearon (entre otras) la física, la lógica, la ética, la política y la gnoseología. La física se ocupa de los problemas del ámbito de la naturaleza (fysis); la lógica, de las cuestiones vinculadas con el orden de la razón (lógos); la ética, de lo relativo a las acciones humanas correctas o incorrectas, buenas o malas (cosa que se define a partir de las pautas implícitas en las costumbres (ethos) de una comunidad); la política, de la mejor forma de vida en común (polis); la gnoseología, de los tipos de conocimiento (gnosis) y del conocimiento verdadero (episteme). En la antigüedad, entonces, filosofía se identificaba con la episteme (ciencia). 
En el siglo XVII, a comienzos de la época moderna, surge una forma nueva de conocimiento que se diferencia progresivamente tanto de la teología medieval como de la filosofía antigua. Esta “ciencia nueva” o ciencia moderna, que se define por su objeto (lo que se quiere conocer) y por su método (el modo de conocer los objetos), mantuvo relaciones diversas con la filosofía durante los siglos siguientes, a veces de complementariedad, a veces de competencia, a veces de tensión. A finales del siglo XIX surgió, dentro de la filosofía, una corriente que se propuso desarrollar una filosofía de la ciencia, es decir, una fundamentación filosófica del pensamiento científico. Se llamó “epistemología” a la disciplina de la filosofía que se propone comprender y explicar la forma del conocimiento de la ciencia moderna. En ese sentido, la epistemología abarca los problemas de la teoría del conocimiento, que tradicionalmente formaban parte de la gnoseología, respondiendo a preguntas tales como: ¿cuáles son las condiciones que hacen posible el conocimiento de las ciencias?, ¿qué se puede conocer a partir de esas condiciones?, ¿cómo se sabe que lo que se cree acerca del mundo es verdadero?, ¿cuál es el fundamento de la ciencia?, ¿cuáles son las reglas y los pasos del método que conduce a la verdad? 
Desde entonces, la “epistemología” se define como un discurso teórico cuyo objeto es la ciencia, entendida como un tipo de conocimiento que ha llegado a ser modelo y ejemplo de todo saber. A partir de su objeto, la epistemología configura su forma, sus alcances y limitaciones. Reflexiona e interpreta la estructura formal de las ciencias, los aparatos metodológicos de obtención del saber, cómo forman sus teorías y los problemas que plantean para la concepción del sujeto del conocimiento. En síntesis, la epistemología se ocupa, por un lado, de las condiciones que hacen válido el conocimiento científico; y por otro, de los medios que permiten el desarrollo y acrecentamiento del conocimiento propio de las ciencias.

2. La ciencia y las opiniones: el problema del fundamento 
Platón es uno de los primeros filósofos griegos que definió el significado del término filosofía. Para este autor, la filosofía se identifica con la episteme (ciencia) y se diferencia radicalmente de la doxa (opinión). A partir de esta diferencia, Platón distingue al verdadero filósofo de todos aquellos que parecen serlo, pero que no lo son. A estos últimos, a los que tienen afición por cualquier tipo de saberes y que se muestran dispuestos a aprender muchos temas, los llama filodoxos. El verdadero filósofo desea la sabiduría en su totalidad, gusta de contemplar el Bien y la verdad, busca conocer lo que realmente es, lo permanente. 
Platón ejemplifica estas diferencias entre el filósofo y el filodoxo recurriendo al ejemplo de la belleza. Dice: “los aficionados a oír y los amantes de los espectáculos gustan de las voces bellas, de los colores bellos, de las formas y de todas las obras que reúnen tales elementos; pero su inteligencia es incapaz de percibir y amar la naturaleza de lo bello en sí”. ¿Y qué es lo bello en sí? Es aquello que hace ser bellas a la multiplicidad de cosas bellas. Si hay una multiplicidad de cosas, a todas las cuales se les atribuye el ser bellas, esto supone que todas ellas comparten algo en común en virtud de lo cual son bellas. Eso, precisamente, que hace bellas a las cosas bellas, es “lo bello en sí”, a lo que Platón llama Idea de belleza. Lo bello en sí es entonces la idea o esencia de lo bello, o sea, la belleza de la cual participan la multiplicidad de las cosas bellas. Esta esencia de lo bello es algo que no cambia, que es inmutable, que es una y siempre la misma. 
Aquellos hombres que buscan la multiplicidad de las cosas bellas (filodoxos), son incapaces de percibir, aprender y amar lo bello en sí. En cambio, el hombre que sabe que existe lo bello en sí y es capaz de aprenderlo, aun a través de las cosas bellas, sabiendo que esas cosas son bellas sólo en cuanto participan de la esencia de lo bello, ese hombre ama verdaderamente la belleza. De él puede decirse que tiene el verdadero conocimiento de lo que es la belleza; de los otros, que se pierden en la multiplicidad de las cosas bellas, puede decirse que no tienen un verdadero conocimiento, sino sólo una opinión (doxa). 
Platón contrapone el conocimiento verdadero o episteme (ciencia) a la doxa (opinión), y consecuentemente, contrapone al filósofo con el filodoxo. Entiende por filósofo a aquel hombre que tiene un verdadero conocimiento, aquél que conoce, las cosas en sí mismas, las esencias, por ejemplo: la belleza en sí. En cambio, llama filodoxo a aquél que sólo conoce muchas cosas bellas, distintos tipos de cosas bellas, pero no lo bello en sí. 
Hay aquí entonces un doble problema: (a) el del conocimiento, que puede ser episteme o doxa y el objeto de conocimiento que puede ser uno o múltiple; (b) el de la relación entre el tipo de conocimiento y el grado de realidad. 
La episteme o ciencia es un conocimiento de lo único mientras que la opinión lo es de lo múltiple. Hay, en consecuencia, dos grados de conocimiento que se corresponden con dos grados de realidad. Esto no es una coincidencia: para Platón a cada grado de realidad le corresponde un grado de conocimiento. O, lo que es lo mismo, cada facultad de conocimiento tiene por objeto un determinado sector de la realidad. En síntesis: 
(1) El grado superior de conocimiento es la episteme o ciencia, que en términos estrictos es el conocimiento fundado, el saber real, seguro, estable, permanente. Este tipo de conocimiento revela la existencia de lo que es verdaderamente (objeto), de lo que es siempre de la misma manera, de lo que es siempre lo mismo. 
(2) El grado inferior de conocimiento es la doxa u opinión, que es un tipo de saber que no puede dar cuenta de sí, es decir, no posee fundamento, no puede justificar la verdad que dice conocer. Es un conocimiento particular y cambiante. Sin embargo, hay que reparar en que no es mera “ignorancia”; es un tipo de saber y, por lo tanto, corresponde a lo que de alguna manera es. Su objeto son las cosas que son y no son, los entes que se muestran como múltiples y cambiantes, lo que se capta por los sentidos. 
La definición platónica determinó la concepción de la episteme para las épocas posteriores y en lo fundamental esta distinción sigue siendo válida para las concepciones modernas de la ciencia. Toda ciencia se inicia con un movimiento de abstracción (de separación) de las imágenes y representaciones de la vida cotidiana, para definir la realidad que quiere conocer. El conocimiento científico es un conocimiento fundado, del cual se puedenseñalar las causas o las pruebas. Una creencia, una perspectiva, una opinión o un punto de vista no son, por lo tanto, científicos.

3. La ciencia y las opiniones: el problema del cambio 
¿Qué significa verdad? Desde Platón y Aristóteles, la verdad se define como una característica de ciertos discursos o pensamientos: Cuando lo que se dice (o se piensa) se corresponde (o se adecua) con lo que las cosas son, entonces, lo que se dice (o se piensa) es verdad. Por el contrario, cuando lo que se dice (o se piensa) no se corresponde con lo que las cosas son, lo que se dice (o se piensa) es falso. 
Para que la verdad sea posible, tiene que haber correspondencia o adecuación. Pero, para que haya correspondencia o adecuación, las cosas no pueden cambiar o modificarse. Si se afirmase, por ejemplo, “la pared es gris”; lo dicho sería verdad sólo si la pared es gris y mientras sea gris. Si la pared cambiase de color, lo dicho dejaría de ser verdad. Si las cosas cambiasen permanentemente, la verdad no sería posible, porque cualquier afirmación que se hiciese sobre las cosas dejaría de corresponderse con ellas cuando cambiasen. Algo análogo ocurriría si lo que se dice, cambiase. Si primero se afirmase, por ejemplo, “es justo que todos los daños se reparen”, pero después se cambia de opinión y se dice: “los daños hechos a los violentos no necesitan ser reparados”, las dos afirmaciones no pueden ser ambas verdaderas, puesto que son contradictorias y se excluyen entre sí. Este es el motivo por el cual Platón sostiene que las opiniones no son conocimientos verdaderos (episteme), ya que son de naturaleza cambiante. Si cambian, no pueden corresponderse con las cosas de manera permanente. Lo que se dice en la ciencia (episteme), no puede cambiar (si ha de corresponderse con las cosas) sino que tiene que ser siempre lo mismo, tiene que ser permanente. 
Si la verdad es una cierta adecuación o correspondencia entre lo que se dice (o se piensa) y lo que las cosas son, entonces, el cambio no es posible. No es posible cambiar lo que se dice (o piensa) y tampoco es posible que las cosas a las que se refieren los discursos (o el pensamiento) cambien. Para que la verdad sea posible es necesaria la permanencia: tanto la realidad como lo que se dice (o piensa) de la realidad, tienen que ser permanentes. La ciencia es, en consecuencia, un discurso permanente sobre la realidad permanente. 
Estos problemas condujeron a los filósofos antiguos a efectuar una distinción entre las cosas reales y las aparentes, entre lo que realmente es y lo que parece ser. Lo real es aquello que no cambia, lo permanente, de lo cual es posible decir la verdad. Lo aparente es aquello que cambia, que deja de ser lo que era, de lo cual no es posible decir la verdad (al menos, permanentemente). En consecuencia, la ciencia necesita definir o delimitar tanto los significados del discurso como la realidad de las cosas. Un significado definido es un concepto. Una cosa definida es una esencia. 
Aun cuando, a partir de la modernidad, se ha ido abandonando la pretensión de conocer las esencias, no por ello se ha disuelto la condición de permanencia en los objetos conocidos. Como los fenómenos o hechos de la experiencia son cambiantes y como sólo es posible la verdad como correspondencia con lo permanente, la ciencia moderna busca conocer el orden, la regularidad o la ley que gobierna los fenómenos. Ellos son lo permanente detrás de los cambios de los fenómenos. Precisamente, se llama “naturaleza” al orden permanente que estructura los fenómenos cambiantes. En este sentido, la ciencia de la naturaleza es la ciencia fundamental en la época moderna.

PARA PENSAR
1. ¿Cuáles son las disciplinas de la filosofía? 
2. ¿Qué es la epistemología y cuándo surge?
 3. ¿Cuáles son los problemas que aborda la epistemología?
 4. ¿En qué se diferencian doxa y episteme? 
5. Diferencie al filósofo del filodoxo.
 6. ¿Qué es la Idea o esencia? Distinga esencia de apariencia.
 7. ¿Qué significa “abstracción”? ¿Por qué la ciencia requiere de un movimiento de “abstracción”?
 8. ¿A qué se llama “verdad”? 
9. ¿A qué se llama “falsedad”?

PROGRAMA 2017-

sábado, 3 de septiembre de 2016

CIENCIA Y SOCIEDAD

CIENCIA, TECNOLOGÍA y SOCIEDAD.
Las ideas surgen alguna vez; luego, cuando las incorporamos, parecen naturales. Fue un sociólogo estadounidense Robert Merton quien propuso la asociación entre ciencia, tecnología y sociedad.
En los años 30, Merton era un joven sociólogo formado en la “escuela funcionalista”   que tenía conceptos novedosos para la época:
·          Existe una relación entre el conocimiento científico, el desarrollo tecnológico y las condiciones sociales, culturales, políticas.
·          La suposición de que la ciencia es autónoma de otros espacios sociales, y si no lo es, se debe a la intromisión indebida de alguien;
·          A consideración de que la ciencia es una actividad acumulativa. Se trata de un edificio colectivo en donde cada uno se apoya en sus predecesores, y aporta un ladrillo para que los que nos siguen produzcan más y mejores conocimientos.
La primera idea es la más original para la época ya que entonces, la ciencia pertenecía a un conjunto de prácticas y a un espacio muy diferente de las técnicas de aplicación industrial. Se podría decir que una se correspondía con la búsqueda de la verdad, y la otra con la generación de aplicaciones concretas.
Las otras dos ideas de Merton están estrechamente relacionadas, y forman parte del “aire de la: los científicos son o deben ser autónomos de cualquier otro poder y son libre de elegir sus temas y métodos. Así pueden acumular uno sobre otros los conocimientos verdaderos.
Sin embargo, lo que está en el aire de la época, es precisamente, el peligro que acecha, no solo para los científicos, sino para toda la sociedad: la presión, la intervención, el control, e incluso la violencia e individuos ajenos al mundo científico, que rompen con la idea de autonomía necesaria. Merton comenzó sus trabajos a comienzo de los años cuarenta, cuando la Alemania nazi había decretado la existencia de una ciencia “legitima” que representaba las verdaderas raíces del país, y que  identificada con la física, ligada a las cosas y no a las teorías. Frente a ella había una ciencia “impura”, ilegitima, ligada a la física teórica y a la relatividad, cuyas cabezas visibles eran Einstein o Borh.
El otro caso resonante que Merton tiene presente s el llamado “caso Lysebko”. Trofim Lysenko comenzó en 1936 sus ataques a la “ciencia burguesa”, encarada en particular por las teorías de Mendel sobre la herencia y las es que la gobiernan. Lysenko propuso, en cambio, una teoría según la cual, al modificar los nutrientes de las plantas, sus condiciones de sembrado y desarrollo, se podían cambiar sus características hereditarias. Y para ello, hizo una serie de experimentos que podrían haber pasado a la historia como una mera curiosidad si no hubiera sido elevado, por el camarada Stalin a la estatura de “ciencia proletaria” y si Lysenko no hubiera sido nombrado presidente de la Academia Lenin de Ciencias agrícolas. De mas esta decir que quien en osaban defender la genética mendeliana podían pasar unas largas noches en Siberia.
Merton fundó el primer programa sociológico de investigaciones sistemáticas sobre la ciencia.
EL CONTEXTO CAMBIA…
La perspectiva propuesta por Merton funciono muy bien hasta que una nueva generación de sociólogos la puso en cuestión. Esto fue en la segunda mitad de los años setenta por los siguientes hechos:
·          La toma de conciencia de que la ciencia no solo acarrea efectos positivos. Esto se puso de manifiesto con la bomba atómica, luego de lo cual surgieron movimientos críticos que pusieron en cuestión el papel de la ciencia en su relación con el desarrollo de la sociedad capitalista industrial y sus efectos indeseables: hiperconsumo, degradación del medio ambiente, deshumanización, etc.
·          Ruptura de la “ecuación optimista”: se comienza a percibir que la realidad desmiente la creencia de que la ciencia y la tecnología modernas acarrean problemas, pero también generan soluciones. La utopía positivista de un progreso eterno se ve cuestionada por enormes zonas grises que ya no es posible solucionar simplemente con más conocimiento científico, sino que requiere, la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones.
·          La crisis del petróleo de 1973. En ese año se produjo una alarma repentina: las reservas de petróleo no serian suficientes para llegar al año 2000. El  razonamiento fue, ¿qué hizo la ciencia para aliviarnos de esta pesadilla? Y se respondieron: nos propuso la energía nuclear que es la misma que hizo la bomba atómica.
LA CIENCIA ES UN PRODUCTO SOCIAL.
Algunos sociólogos comenzaron a discutir la mirada ingenua de Merton. El problema fundamental era que Merton y sus discípulos habían orientado su lupa hacia los “científicos” vistos “desde afuera”: cómo se organizaban y vinculaban entre ellos, qué recursos utilizaban, qué y cómo publicaban y evaluaban sus publicaciones, etc. Pero eso no tenía nada que ver con lo que los científicos hacían todos los días en sus lugares de trabajo. Como no había ningún aspecto social en sus tareas, los sociólogos no tenían nada que observar.
Los sociólogos, entonces, se “metieron” en los laboratorios y comenzaron a hablar de lo que ocurría en sus interior como si fueran “cajas negras” de las que solo se sabía lo que entraba y lo que salía, pero no lo que había adentro. Y acusaban a la escuela mertoniana de haber separado los aspectos “externos” (instituciones, comunidades científicas, culturas) de los aspectos “internos” (procesos de experimentación, técnicas, métodos, teorpias).
La reacción que emprendieron fue violenta. David Bloor propuso un programa que demostrara que todo conocimiento científico era social. Se sumaron otros sociólogos entre ellos Thomas Kuhn, que, con su hoy clásico “La estructura de las revoluciones científicas”, mostro que todo colectivo científico tiene una doble existencia: social (sus formas de identificación grupal, de organización, etc) y cognitiva (el contenido de kis conocimientos que producen con sus métodos y teorías bajo el imperio de lo que Kuhn llamó paradigma). Y, lo más importante, que ambas son indisociables.
Con este argumento afirmaron que toda la ciencia que conocemos es una ciencia hecha y que, como tal, se nos presenta naturalmente como verdadera. Pero que en realidad, la ciencia, como práctica social de un conjunto de individuos que pertenecen a una cultura y por tanto a un lenguaje, que tienen intereses, que negocian, que buscan aliados y adversarios, es una fabricación social. En consecuencia, hay que dejar de lafo esa ciencia hecha y observar, investigar y analizar, interpretar la “ciencia mientras se hace”, porque es allí dónde se puede encontrar las raíces de lo que luego será presentado como verdad al resto de la sociedad.
¿CIENCIA Y SOCIEDAD?
El interrogante a plantear es ¿para qué sirve la ciencia? Responderemos “para acrecentar nuestros conocimientos sobre el mundo físico, natural y social”, queda claro que prevalece el interés público, y que los científicos deben ser autónomos de cualquier interferencia, ya sea pública o privada. Sin embargo, en la actualidad casi nadie afirma que la ciencia debe servir solamente para acrecentar nuestros conocimientos. La gran mayoría de las personas implicadas, los propios científicos, los gobiernos, los empresarios, etc., comparten la idea de que el conocimiento científico debería servir para algo más que para ampliar nuestra cultura sobre el mundo.
¿PODEMOS RESOLVER PROBLEMAS SOCIALES CON LA CIENCIA?
Cuando surgen problemas sociales, los diferentes actores, y en particular el Estado, tienen siempre diferentes alternativas de acción para abordarlos y una de ellas es promover la producción y el uso de los conocimientos científicos



sábado, 27 de agosto de 2016

CIENCIAS FORMALES Y CIENCIAS EMPIRICAS

CIENCIAS FORMALES,  EMPÍRICAS Y HUMANAS.

CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS
1.       FORMALES
1.1. LÓGICA
1.2. MATEMÁTICAS
1.2.1.        ARITMÉTICA
1.2.2.        GEOMETRÍA
1.2.3.        ÁLGEBRA
1.2.4.        ESTADÍSTICA

2.       EMPÍRICAS
2.1. NATURALES
2.1.1.        ASTRONOMÍA
2.1.2.        FÍSICA
2.1.3.        QUÍMICA
2.1.4.        GEOGRAFÍA FÍSICA
2.1.5.        GEOLOGÍA
2.1.6.        BIOLOGÍA
2.2. SOCIALES O HUMANAS
2.2.1.        PSICOLOGÍA
2.2.2.        SOCIOLOGÍA
2.2.3.        ECONOMÍA
2.2.4.        HISTORIA
2.2.5.        GEOGRAFÍA HUMANA
2.2.6.        ANTROPOLOGÍA

3.       APLICADAS
3.1. INGENIERÍA
3.2. ARQUITECTURA
3.3. MEDICINA
3.4. FARMACIA

Las ciencias formales son aquellas cuyos enunciados no dicen nada sobre los hechos observables y, por lo tanto, la verdad de sus conclusiones depende únicamente de la corrección del uso de la deducción. El punto de partida se llama axioma (verdades evidentes que no necesitan demostración). Son necesarios además símbolos y reglas que deben ser definidos para operar dentro del sistema.
Las ciencias empíricas son aquellas que se refieren a hechos del mundo observable. Tratan de explicar los hechos y establecer leyes y teorías que permitan predecir. A las ciencias empíricas se las divide en naturales y humanas.

EL MÉTODO EN LAS CIENCIAS.
El método es un camino. La provisionalidad es una virtud propia del método científico para producir conocimientos parciales, aproximaciones que deben ser constantemente reanalizadas.
Las ciencias utilizan conceptos, hipótesis, leyes y teorías. Los principales métodos utilizados son: axiomático, inductivo, hipotético deductivo, hermenéutico.

Concepto: términos que forman parte del vocabulario de las ciencias. El concepto científico es aquel definido de forma tal que tiene un uso específico en cada ciencia. Por medio de los conceptos cada ciencia define su propio lenguaje. Así los conceptos adquieren sentido dentro de un contexto.

Hipótesis: cuando se tiene un problema es necesario sugerir alguna solución. Si estas sugerencias son formuladas en forma de proposiciones se considera que se estableció una hipótesis, la cual es una respuesta provisional a un determinado problema.

Leyes: son hipótesis demostradas. Pueden predecir comportamientos futuros y junto con otras leyes forman teorías.

Teorías: es un marco desde el que se interpreta la realidad.

FORMULACIÓN DE HIPÓTESIS.

Características de la hipótesis:
1.       Debe dar una respuesta al problema.
2.       Debe ser posible que se deriven de ella consecuencias, si se cumplen las consecuencias, será válida.
3.       Debe permitir previsiones o predecir comportamientos aun no observados.
4.       Debe ser siempre lo más simple posible desde el punto de vista sistemática para explicar el mayor número de casos posibles.

Ejemplo histórico:

PROBLEMA: por qué la tasa de mortalidad era tan alta en las mujeres parturientas de la 1° dicisión de maternidad del hospital general de Viena (Dr. Semmelweis 1818-1865)

HIPÓTESIS: puede ser debida a la “materia infecciosa” proveniente de las autopsias, presentes en manos de los doctores que las examinaban.

CONSECUENCIAS: si se lavan las manos con cal clorurada disminuirá. Se hizo así y la tasa disminuyó.

PREVISIONES: la mortalidad debería ser más baja en la 2° división porque no eran revisadas por portadores de “materia infecciosa”. SE comprobó que así era.


SIMPLICIDAD: el doctor descartó otras hipótesis más complejas cuya contrastación resultaba muy difícil y optó por la presentada


 MÉTODOS. CLASIFICACION DE LAS CIENCIAS. TEXTOS

TEXTO 1: El método científico es un rasgo característico de las ciencias, tanto de la pura como la de la aplicada: donde no hay método científico no hay ciencia. Pero no es infalible ni autosuficiente. El método científico es falible: puede perfeccionarse mediante la estimación de los resultados a los que lleva y mediante el análisis directo. Tampoco es autosuficiente: no puede operar en un vacío de conocimiento, sino que requiere algún conocimiento previo que pueda luego reajustarse y elaborarse; y tiene que complementarse mediante métodos especiales adaptados a las peculiaridades de cada tema.
M Bunge. La investigación científica

TEXTO 2: Las disciplinas científicas se caracterizan, entre otras cosas, por el uso de un vocabulario específico, de ciertas palabras y expresiones que no son del acervo común de los lenguajes comúnmente hablados, sino que son introducidas especialmente en un contexto científico. El sentido de tales términos no puede ser apresado plenamente si no se tiene un conocimiento mínimo de la disciplina en la que aparecen. No nos referimos a expresiones procedentes del lenguaje matemático puro (expresiones aritméticas, geométricas, algebraicas por ejemplo), sino términos que tienen, o pretenden tener, una referencia a la realidad empírica, pero cuyo manejo adecuado es muy difícil, cuando no imposible, para personas que no estén suficientemente entrenadas en la disciplina en la que aparecen. Ejemplos de tales términos o expresiones, característicos de distintas disciplinas científicas, son: “fotón”, “spin”, “campo electromagnético”, “entropía”, “momento angular”, “ion”, “placa tectónica”, “gen”, “reflejo condicionado”, plusvalía”, “juego de suma cero”. Alguno de ellos han hecho ya su entrada en el lenguaje común no científico, como es el caso de “entropía”, “reflejo condicionado” o “plusvalía”, pero, incluso en esos casos, su uso por parte de los hablantes no especializados suele ser metafórico, inseguro; en definitiva, el hablante normal es consciente de no ser capaz de usarlos con la misma soltura y propiedad con las que usa los términos usuales de su vida cotidiana, como “agua”, “árbol”, “montana”, “casa”, etc.
C. Ulises Moulines. La ciencia y su desarrollo
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TEXTO 3: Una ley científica es una hipótesis de una determinada clase, a saber: una hipótesis confirmada de la que se supone que refleja un esquema objetivo. La posición central de las leyes de la ciencia se reconoce al decir que el objetivo capital de la investigación científica es el descubrimiento de esquemas o estructuras. Las leyes condensan nuestro conocimiento de lo actual y lo posible; si son profundas, llegarán cerca de las esencias. En todo caso, las teorías unifican leyes, y por medio de las teorías –que son tejidos de leyes- entendemos y prevemos los acontecimientos.
M. Bunge. La investigación científica.

TEXTO 4: Para poder analizar la naturaleza del universo, y poder discutir cuestiones tales como si ha habido un principio o si habrá un final, es necesario tener en claro lo que es una teoría científica. Consideraremos aquí un punto de vista ingenuo, en el que una teoría es simplemente un modelo del universo, o de una parte de él, y un conjunto de reglas que relacionan las magnitudes del modelo con las observaciones que realizamos. Esto sólo existe en nuestras mentes, y no tiene ninguna otra realidad (…) Una teoría es una buena teoría siempre que satisfaga dos requisitos: debe describir con precisión un amplio conjunto de observaciones sobre la base de un modelo que contenga sólo unos pocos parámetros arbitrarios, y debe ser capaz de predecir positivamente los resultados de observaciones futuras.
S. Hawking. Historia del tiempo

lunes, 15 de agosto de 2016

LA CIENCIA

CONOCIMIENTO EN GENERAL

Mi amigo Hector vive en Buenos Aires y tiene tres hijos. Otro amigo, Santiago, es bajo de estatura y su mujer tiene ojos claros. Un tercer amigo, Eduardo, es filósofo y no tiene dinero. Supongamos que cada uno de estos datos es exacto:
¿podemos desarrollar alguna ciencia a partir de ellos?
¿podemos insertarlos útilmente en el contexto de alguna ciencia?
Probablemente no se trata de conocimientos científicos. En cambio si dijera "los porteños tienden a tener tres hijos", "los filósofos no se enriquecen fácilmente".
Si fueran verdaderas podrían formar parte de algún estudio científico. Ninguna de ellas puede afirmarse a partir de un caso individual. Las ciencias se nutren de conocimientos generales.
¿y los experimentos no son casos individuales?
El saber obtenido a partir de un experimento (individual) es científico en la medida en que el experimento carezca de valor por sí mismo. El científico antes de experimentar anota los preparativos, las palabras empleadas y las condiciones en las que el experimentos se lleva a cabo, es decir, los requisitos pra repetir la experiencia.

CONOCIMENTO SOCIAL
Lo fundamental para que un conocimiento pueda ser llamado científico es que pueda ser comunicado. Además el conocimiento científico es verificabe tanto por el que lo obtuvo originalmente como por otros.
Cuando la demostración no puede ser empírica (imaginemos alguna afirmación acerca del universo) se recurren a formas de demostración matemática o lógica. Para estos casos se admite que el conocimiento pueda ser confirmable, es decir, suceptible de ser ejemplificado por medio de experimentos. Otra teoría además requiere que sea refutable.

CONOCIMIENTO LEGAL
El conocimiento científico tiene que tener caracter predictivo: una proposición que afirma algo sobre una generalidad de hechos. Se refieren no solo a los hechos de nuestra experiencia sino a todos los hechos de la misma clase: pasados, presentes y futuros.
Ley científica: proposición general cuya verdad ha sido suficientemente establecida que reviste una importancia relevante para el conocimiento de algún sector del universo.
Las ciencias no solo se componen de leyes, encontramos también: definiciones, clasificaciones, descripciones de hechos particulares, leyes, hipótesis y teorías. Pero las leyes son, de algún modo, el centro de esta constelación de elementos. Las definiciones y clasificaciones sirven para clarificar y delimitar el campor en que se las enuncia, los hechos particulares, elementos de juicio para establecerlas o criticarlas. las hipótesis son conjeturas más o menos fundadas que aspiran a convertirse en leyes o leyes de yb nivel superior. El conocimiento científico en general tiende a la enumeración, a la verificación y a la refutación de leyes, y por eso puede caracterizarse como conocimiento legal.
Comprender es ser capaz de explicar. Ahora bien, conocer no es lo mismo que explicar. Un hecho se explica por una proposición general, esta por otra y así sucesivamente. Las leyes son proposiciones generales de considerable poder explicativo, y aun ellas pueden explicarse a menudo por otras leyes (a veces llamadas teorías) más generales, y por tanto, de nivel superior.
El conocimiento científico en resumen, se afana por comprender la realidad. Para comprenderla es preciso explicarla, y tal explicación, al menos en sus niveles más generales, requiere la enunciación y comprobación de leyes. Estas leyes permiten trascender los hechos efectivamente observados y extender así los tentáculos del conocimiento hacia el pasado más remoto, hacia las partes inexploradas del presente y hacia el ignoto futuro.

CONCEPTOS Y CARACTERÍSTICAS DE LA CIENCIA
Una ciencia es una agrupación de conocimientos científicos organizados entre sí sistemáticamente (es decir, ordenados de tal forma que unos se infieran o demuestren a partir de otros, en cadenas que se abren como las ramas de un árbol y referido a cierto objeto cuya identificación y cuyos límites dependen, en gran medida, de la propia actividad científica.
La organición sistemática requiere de precisión y método.
Precisión: muchos de nuestros conocimientos cotidianos son imprecisos. Pero la ciencia requiere de precisión para lo cual utiliza determinadas herramientas. Introduce en el lenguaje natural términos que lo transforman en lenguaje técnico. Y cuando esto no es suficionete inventa lenguajes nuevos. El afán de precisión hace también que la ciencia busque, en lo posible, medir los fenómenos a los que se refiere. Para esto inventa unidades de medida y desarrolla medios de medición.
Método: procedimientos para asegurar la seriedad de un trabajo.